FRAGMENTO DEL DIARIO DE MAY. Gracias por compartirlo con todas nosotras.
"No importa la distancia que nos separa, sino el AMOR que nos une".

Te he tomado entre mis brazos Estas con tu rostro ungido En que piensas me pregunto? Pero yo se que en algún lado Mi pequeñito capullo
Tus ojitos están cerrados
y mientras yo te acaricio
tiemblan mis manos.
por inocente destello
de quien casi no ha vivido
pareces un ángel bello
un muñequito dormido.
Quien a robado tus sueños?
Porque no tengo la dicha
de tomarte entre mis brazos
de contarte hermosos cuentos
de escuchar tu dulce llanto.
Representado en las flores
en el aire, en un pájaro
cada dia estas conmigo
y es por eso que te hablo.
mamita te anda buscando
ven esta noche a mi lado
déjame tomarte en brazos
y que no despierte nunca
de este sueño tan hermoso
en el cual contigo
mi niñit@ estoy jugando.
De: Clara Rivero
Sydney Australia


Compartimos todos una bella historia de amor. Nuestras hijas nacidas en otro lugar distante de este mismo planeta, que crecen, aprenden y aman en un lugar distinto del que las vio nacer, son la viva representación a lo que aspira la Humanidad:
Formar una única familia con distintos orígenes y rasgos y cuyo vínculo entre ellos no sea la sangre, sino algo más importante, el amor.
No tendrás mis ojos, pero sí mi sonrisa.
Mamá
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Si las cosas que realmente valen la pena, fueran fáciles,
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| Los primeros meses, una mamá adoptiva se empieza a fijar en niños que puedan ser de la misma raza o cultura a la que su hijo va a pertenecer; pregunta un millón de dudas, lee un montón de libros y artículos que tengan que ver con todo lo que una adopción conlleva, y aunque no siente al bebé en su tripita, lo siente en su corazón y en su pensamiento, siendo cada día que pasa más alentador, porque sabe que cada vez falta menos. Las reuniones (tanto si se va por ECAI, las que allí se dan, o si se va por libre, las que se hacen con las demás parejas de padres adoptivos) serían como las ecografías: en ellas lo enseñan todo sobre la cultura del niño, sobre las costumbres que se tienen en ese país: cómo viven, cómo son los orfanatos... y todo esto despierta más el interés y las ganas de que llegue el día, aunque también surjan dudas y miedos. Cada reunión es un movimiento del niño dentro de cada mamá; lo sienten más cercano, y de la misma manera que cuando se va al ginecólogo y éste dice que todo va bien, en estos encuentros sucede lo mismo. Las mamás salen de las reuniones ilusionadas, motivadas. Empiezan a preparar cosas, a comprar lo que vaya haciendo falta, y así pasan los meses de espera, como todas las mamás del mundo. Imaginan la cara de su hijo, se preguntan cómo será, si estará bien, si la adaptación será buena, si encontrará en él rasgos que se asemejen a los suyos... son muchos los interrogantes que surgen, al igual que en el caso de las mamás biológicas. Cuando llega el final del proceso, como en un embarazo biológico, empiezan a estar más nerviosas,y cuando por fin llega el día y ven la cara de su hijo, todos esos miedos que habían acumulado se convierten en alegría al ver que todo está bien. Ahí es cuando llega la sensación de que la espera ha valido la pena. Las mamás adoptivas se creen incomprendidas, porque al hablar con la gente, nadie entiende cómo pueden sentir como si estuvieran embarazadas, pero cuando se reúnen con familias que están en la misma situación y comparten lo que cada una de estas familias vive, se sienten identificadas y mucho más seguras de que lo que sienten es cierto y no una locura. La verdad es que están embarazadas, y aunque no les crece un ser pequeñito durante nueve meses en la tripa, ese ser crece en su corazón, y todo el tiempo que habían ansiado ese momento las llena completamente de felicidad, como llenaría a cualquier padre o madre, biológicos o adoptivos, que hayan estado esperando a un hijo tan deseado. |

No os podeis imaginar la ilusión que me ha hecho encontrarme con este hermoso video y lo que he llorado. Lola sabes que te quiero y os deseo a los tres toda la felicidad del mundo que de verdad os mereceís. Disfrutar de todos los momentos junto a vuestra pequeña terremoto, llenarla con todo el amor que teneís para darle y contar con estos amigos que desde Paterna os quieren.


Yo también he soñado.
He soñado unos pequeños ojos oblicuos abriéndose al aire perezosos, esperando encontrar el mismo techo de siempre, descolorido y agrietado como siempre.
Una nariz respingona y diminuta respirando su primer aire del día, cargado con los mismos aromas agrios de cada día. Unos oídos cansados del coro de llantos que les saludan cotidianamente.
Una piel seca, amarilla y hambrienta de otras pieles, de otras manos que la acaricien y de otros labios que le enseñen
cuánto amor cabe en un beso.
Y he soñado el brillo que transformaba esos ojos al descubrir un techo recién pintado de azul de cielo, al recibir un desconocido olor a verde hierbabuena, al escuchar la paz de una sinfonía de silencios y al sentir la suavidad de otra mano abrazada tiernamente a la suya.
He soñado también como las comisuras de sus labios dibujaban una sonrisa de infinita satisfacción al cruzar su neblinosa mirada con los ojos desconocidos pero familiares de dos grandullones asomados al borde de su cuna, que parecían abrazarla con la mirada.
Anoche mi hija china, traviesa y china, desobediente y china, revoltosa y china, indisciplinada y maravillosamente china, me ha susurrado un "yo también papá" , cuando acurrucada en mi regazo, a punto de convertir sus ojos en apenas una línea negra sobre sus mejillas y viajar al mundo de los sueños, le he dicho que la quería mucho.
No sé muy bien la razón, porque yo ya sabía que ella también me quiere y hace ya mucho tiempo que me llama papá, pero esta noche me ha sonado de una forma especial, casi mágica. Esas tres palabras, "yo también papá", han recorrido mi cerebro de punta a punta rebotando como el eco y llenando cada rincón de felicidad.
Sólo durante un instante yo también he cerrado los ojos y he soñado. He soñado la silueta de una hermosa cigüeña amarilla volando majestuosa sobre un mundo de colores.
© Fernando Hernández Pelayo. 2000
Gracias amiga Geli por pasarme esta canción de Luz Casal que me ha gustado muchísimo. Da fuerza, coraje y mucha energía para todas aquellas personas que estén pasando ahora mismo por lo que un día pasamos nosotras. Para todas ellas y en especial para tí....
Sé feliz.
El día 19 de Octubre se celebró el día mundial contra el cáncer de mama, y como no voy a decir aquí, en esta mi casa algo sobre un tema que me llega tanto. Espero y deseo que llegue un día en que ya no se tenga que celebrar ningún día mundial de ningún tipo de cáncer, que existan vacunas, medicación y todo lo necesario para que eso ocurra.
Aquí dejo este vídeo con dos testimonios que me ha gustado muchísimo.
Gracias a mi amiga Xenia, por compartir este cuento tan bonito que le ha dedicado a su pequeña Leyre. Deseo que muy pronto esteís los tres juntitos. Besitos guapa

En una lejana tierra, en el país del sol naciente, donde sus gentes tienen la tez muy blanca, hay unas grandes casas donde viven unas niñas que esperan pacientemente a unos papás, y allí en una de estas casas cuando se hacía la oscuridad en sus cunas, una de aquellas caritas cerraba sus ojos almendrados y deseba con todas sus fuerzas que su mamá viniera a darle un beso de buenas noches, pero claro, ese era el deseo de todas las pequeñas que dormían en aquella enorme casa y así…. días tras día, todas esperaban a que llegara su mamá. Un día de luna llena y noche clara, donde aquellas pequeñas que yacían en sus cunas no podían dormir, porque el reflejo de la luna no las dejaban, todas cerraron sus ojos a la vez y desearon más que nunca el arrullo de una madre y sin ellas saberlo, aquella misma noche de luna llena, habían cientos de madres que encendían una vela roja y le suplicaban a la luna que en algún rincón del mundo hubiera una pequeña con la que llenar sus brazos, a quien cantar una nana y a quien adormecer con el calor de su corazón, y fue tanto y tan grande aquel deseo que de pronto aquellas niñas sintieron una suave y cálida brisa que acariciaba sus dulces caritas como el más suave y cálido beso de una madre y de esta manera fue como supieron que podían dormir tranquilas porque en poco tiempo vendrían a recogerlas a cada una de ellas una mamá. Y desde entonces las mamás que esperan a sus pequeñas cuando hay luna llena encienden una velita roja para que estas no se sientan solas, porque la luna con su vaivén , como si de unos brazos se tratara, acaricia las caritas de ojos rasgados, las besa y vela sus sueños hasta el amanecer.
XENIA