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Categoría: CUENTOS ADOPCIÓN

MI BEBÉ DE CHOCOLATE. Cuento escrito por una amiga colchera a su pequeña. Gracias por compartirlo

anabar9 29/02/2008 @ 11:18

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Mi bebé de Chocolate

En una ciudad lejana había una mamá que no tenía hijos...

Esta mujer se sentía mamá desde que era pequeña,por eso siempre cuidaba a todos los niños que conocía,a los hijos de sus vecinos,de sus amigas...tanto,tanto le apetecía ser mamá que hasta cuidaba a todos los pequeños animalillos que iba encontrando en el camino.

Un día,encontró un pequeño saltamontes y lo cuidó hasta que el saltamontes creció y pudo saltar tranquílamente por el jardín de su casa.

Otro día,encontró un pequeño gorrión que se había caído del nido y lo cuidó y lo alimentó hasta que creció,su pequeño cuerpecillo se llenó de plumas,y,por fin,pudo volar feliz por el jardín de su casa.

Una mañana lluviosa de diciembre,cuando salía de su casa,encontró a un perrito en la calle,estaba mojado,tenía frio y hambre,y ella lo recogió,lo calentó,y le dió comida y cariño.

Cuando por fin le dijeron que iba a ser mamá no se lo podía creer,en un pais lejano,llamado Etiopía,habían encontrado a una pequeña niña de chocolate que no tenía papás;había que prepararlo todo para ir a buscarla,sería un viaje muy muy largo,tenía que coger tres aviones,un autobús,y un taxi,pero pronto,muy pronto,esta mamá cumpliría el sueño de su vida.

De esta forma,su vida se llenó de alegría y felicidad,su casa de risas y carcajadas,,de color y de juegos,y su jardín se llenó de vida,el gorrión revoloteaba por todas partes y había anidado en uno de los árboles,los peces nadaban felices en el estanque,las ranas jugaaban y saltaban de un lado para el otro,perseguidas por Kerkus,el cachorro negro,que jugueteaba tanto con ellas que más de una tarde acabó,por trasto,cayendo al estanque,mientras,al pequeño saltamontes le gustaba ir saltando de hoja en hoja sobre las inmensas hortensias azules del jardín.

Y Paula,la mamá recién estrenada,se sentaba en el balancín con su hija Meseret Birhanesh en brazos y,le cantaba una canción de cuna...

Mi bebé de chocolate-choco-choco-chocolate

LA HISTORIA DE LUCAS. ¡Que abuela tan maravillosa!

anabar9 17/01/2008 @ 12:25

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Era una tardecita de invierno, hacía muuucho frío y llovía furiosamente.

El viento soplaba, soplaba y soplaba... Sentados al lado de la chimenea, los nenes,

María, Javier y Teresa comían con placer los bizcochitos calentitos que les ofreció su abuela. Teresa... coqueta, moviendo la cabeza y arreglándose sus trencitas, preguntó:
-Abu, y Lucas... ¿Por qué no vino hoy?
-Está enfermito - contestó la abuela.
- Pero igual lo tenemos con nosotros...
-¿Y dónde está? - preguntaron los chicos, asombrados, mirando a su alrededor.
-Aquí, junto a mi corazón...

y con un movimiento rápido descubrió una carta que tenía oculta dentro de su blusa,

y enseguidita la volvió a guardar junto a su pecho.
Los chicos estaban tan intrigados, que empezaron a gritar:
-¡Dale, abu, léela, léela!
La abuela, misteriosa e inquieta, respondió:
-No sean impacientes... vamos a leer la cartita más tarde.
Javier y Teresa asintieron con la cabeza, pero María, la más chiquita,

 caprichosa y enojada, exclamó:
-Entonces... ¡¡queremos que nos cuentes un cuento... ahora mismo!!
La abuela, aliviada, afirmó:
-Me encanta contarles cuentos cuando llueve... ¿Están preparados?
-¡Síiii!- respondieron los chicos.
-Bueno... ¡Escúchenme con cinco orejas y mírenme con veinte ojos..!

Como todos los jueves, hoy les voy a contar un cuento...

Pero en esta historia no va a haber ni duendes, ni brujas, ni princesas...

Hoy les voy a contar un cuento real... un cuento-secreto...
– murmuró despacito
Con dulzura, la abuela invitó a María, su nieta menor, a sentarse en su regazo,

 y después de un laaaargo y misterioso silencio, que a los chicos les pareció rarísimo,

comenzó su relato: ¿Recuerdan cuando María todavía estaba en la panza de mamá...?

Era un día como el de hoy : muuuy lluvioso y frío.

Por la noche nos reunimos todos en la casa del Tío Pepe y la Tía Luly

 para conocer al nuevo primito... Y allí estaba él: Lucas, un precioso bebé,

 chiquitiiito, flaquito, sonrosado y llorón, en brazos de la tía Luly,

tomando su mamadera como un gran comilón.

El tío Pepe -calladito como siempre- lo miraba embelesado,

y la tía Luly lucía orgullosa y oronda, como una reina feliz.

Estaban tan contentos... ¡Por fin se habían reunido con su hijito..!

 ¿Si -¡¿Qué hicimos?!
-Al verlo a Lucas bebé, corrieron rapidito a acariciar la panza gorda de su mamá.

 Y allí adentro estabas vos, María, dando pataditas, como diciendo :

"¡Aquí estoy, ya crecí, ya quiero salir, para jugar con mis hermanos y mi primito!"
-Abuela, ¿y por qué yo daba pataditas? - preguntó María, muy preocupada. -¿A mi mami no le dolía?
La abuela, divertida, respondió:
-Así se dice cuando se mueven los bebés en la panza de sus mamás,

 parecen pataditas porque la panza se pone dura, y si la tocamos,

 nos damos cuenta que adentro hay un bebé...

A veces hasta podemos tocar su cabecita..
¡¡Basta, mocosa..!! ¡¡No interrumpas a la abuela!!- dijo Javier a María, enojado,

y le pidió a su abuela que por favor siguiera contando.
La abuela sonriente siguió con su relato:
-Tus hermanos, acariciaron la panza de su mamá como para saludarte,

y te dijeron "Hola, María, ¿cómo estás?"

y después se acercaron tímidamente a tocar la panza de la tía Luly,

y sin decir una palabra, besaron la cabecita de Lucas y se fueron a jugar...

 En ese momento, no quisieron preguntar nada, quizás porque eran muy chiquitos;

 pero se dieron cuenta que había algo muy importante que querían saber...

 ¿De dónde vino Lucas..? Los chicos quedaron enmudecidos;

Tere miró a su hermano pero ninguno se atrevió a decir ni mú,

 hasta que Javier, el mayor y el más valiente, confesó:
-Hace mucho tiempo que me di cuenta de que Lucas no salió de la panza de la tía Luly.

¿Por qué, abu?- La abuela, inquieta, respondió:
-Hay parejas como sus papás, que han tenido la suerte de poder concebirlos;

por esa razón, ustedes estuvieron adentro de la panza de mamá.

Pero hay parejas como la tía Luly y el tío Pepe, que no pueden tener bebés

 porque tienen algún problemita para procrearlos.

 María preguntó con tristeza:
-¿Y los doctores no pueden curarlos?
-A veces sí y a veces no... A tu tía Luly y a tu tío Pepe no los pudieron curar,

por eso decidieron adoptar un bebé.
-Entonces... ¿de qué panza salió Lucas? -preguntó Teresa sorprendida.
-De una señora que fue para él como una panza nidito.

Sólo lo pudo cuidar mientras estuvo adentro, para que pudiera crecer y por fin nacer.

 Cuando nació, se lo dio a la tía Luly y al tío Pepe para que se convirtieran en sus papás adoptivos.
-Y los papás adoptivos... ¿Son papás para siempre? - preguntó María.
-¡Claro! Todos los papás son iguales, aman, cuidan y protegen a sus hijos durante toda la vida.
Los chicos quedaron enmudecidos. La abuela los miraba conmovida

 y rompiendo el largo silencio, murmuró:
-¿Qué les parece si leemos ahora la cartita que nos escribió Lucas...?
-¡Sí, abu! - contestó María apresurada.
-Dale, abuela, apúrate, ¡queremos saber! - agregó Tere.
La abuela sacó la carta y después de un ratito –que pareció una eternidad-

comenzó a leer pausadamente...
"Abu, hoy estoy enfermito, y mami no quiere llevarme a tu casa porque dice

que no puedo tomar frío. Pero igual yo quiero estar allí con ustedes,

por eso te escribo esta carta para que se la leas a mis primitos,

porque Javier... siempre me pregunta, cuando se enoja conmigo,

 ¿...de qué panza saliste?, y a veces yo me pongo triste... pero ahora estoy contento.
Abu, te cuento que estoy muy orgulloso de ser el hijo de Luly y Pepe,

 porque al final no es tan importante haber nacido de la panza de mamá

o de la panza de otra señora. Es hermoso que mis papis y yo nos hayamos encontrado.

Mamá a veces me cuenta que hay muchos nenes que están solitos

 y muchos papis que sienten que en su corazón falta algo si no tienen un hijito...

 Por eso a nosotros, nuestros papis suelen llamarnos: "Hijitos del corazón".

También me contó que en el mundo hay muchos nenes como yo.

 Superman fue el hijo adoptivo de otros papás en el planeta Tierra, y,

 así como él, muuuchas personas. Mamá también me dice que,

aunque ella hubiera podido tener nenes de la panza, igual me hubiera adoptado,

 porque yo soy para ella como un regalo de Dios. Y es como vos decís, Abu,

lo lindo es que soy como soy, que estoy vivo, que puedo jugar, querer a mis papis,

 a mis abuelitos, a mis tíos y primitos. Y que ellos me quieren.

 No importa de qué semillita vengo, sino quién soy...
Un besote para mi Abu y un dibujito para mis primitos. Lucas.
La abuela apoyó la carta sobre su pecho, conmovida, y con lágrimas en los ojos

 observaba a sus tres nietitos, sin poder emitir ni una sola palabra.

 Los chicos sorprendidos se miraban entre sí sin saber qué hacer.

María, mimosa, se acurrucó otra vez sobre su falda.

Teresa se acercó a Javier que, tan investigador" y ansioso como siempre,

proponiéndose distraer a su abuela para evitar que llorara, preguntó:
-Entonces no es feo ser adoptivo, ¿no, abu?

- La abuela no pudo sino sonreír ante la carita de alivio de Javier,

 que había escuchado el relato con preocupación.
-No, claro que no.
-¿Y tampoco es triste?
-Al contrario... encontrar una mamá y un papá es lo más maravilloso del mundo,

¿no te parece?
Teresa, interesada, preguntó:
-Abu, ¿qué es eso de la semillita?

- La abuela, con una sonrisa picarona, los abrazó fuerte a los tres.

 Y besándoles sus colorados cachetes, exclamó:
-Bueno... ya es muy tarde, ya va a venir mamá a buscarlos,

y tienen que hacer los deberes para mañana...

Y eso de la semillita... dijo la abuela, misteriosa- se los cuento el próximo jueves,

 cuando mis cuatro nietos vengan a tomar el té... y a comer mis bizcochitos...

 y a escuchar... ¿qué..?- preguntó la abuela con picardía, haciéndoles cosquillas.
-¡¡Tus cuentos!!- respondieron los tres al unísono,

y corrieron a hacer los deberes, riéndose a carcajadas.

LA GALLINA SIN POLLITOS

anabar9 19/11/2007 @ 13:50

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La gallina llora en el gallinero,
con un quiquiriquí muy lastimero.

- ¿Qué te pasa gallinita?
- dijo su gallo.

- Que todas mis amigas
tienen pollitos
y yo ninguno.

- Si no puedes poner huevos
ya adoptaremos uno.
No estés triste, mi gallina,
vamos a adoptar un huevo
en la granja de la esquina...

Gloria Fuertes

Cuento de una mamá adoptiva para su pequeña Elena. Gracias Patri

anabar9 01/11/2007 @ 20:15

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Erase una vez un pais mágico en el que vivian hadas muy hermosas, unicornios voladores y toda clase de criaturas fantásticas, cuando llovia en vez de agua caian burbujas de colores.
En este pais habia una pareja de duendes muy enamorados que se llamaban Nacho y Patri, ellos deseaban tener un duendecito asi que fueron a hablar con el Rey de su pais. Éste era un majestuoso Sauce Llorón que para hablar con las criaturas de su bosque movía sus ramas de un lado a otro haciendo que sus hojas al rozar contra el viento formasen palabras, como era el Rey todos los habitantes iban a pedirle permiso y consejo de todos los acontecimientos importantes de sus vidas.
Patri estaba un poco asustada porque nunca había hablado con el Rey, pero Nacho la tranquilizaba diciendole que si lo hacían pronto podrían tener a su pequeño duende con ellos, asi que se acercaron hasta la base del Gran Árbol quedando rodeados por sus ramas:
-Buenos días Mi Rey, venimos a pedir vuestro consentimiento para que nuestra familia crezca y tener un hijo-Dijo Nacho.

-Ho...la....Gran Señor- Tartamudeo Patri mientras se escondía detras de Nacho.

El Gran Árbol empezó a balancear sus ramas y ellos se quedaron maravillados ante aquel espectáculo:
-No tengais miedo de mi-Susurraban sus hojas-Pero desgraciadamente no puedo daros permiso para concebir un hijo puesto que ya he dispuesto todo para que os hagais cargo de algo muy importante para mi.
-¡Pero nosotros deseamos un bebe!-Exclamo Patri angustiada al ver que su deseo no se iba a realizar.
-¿Y que es lo que tenemos que cuidar?-Preguntó Nacho intrigado ante aquella misión que les encomendaba su Rey.
Una rama se agitó suavemente cerca de ellos:
-Cuando llegue, lo sabreis.-Y dejó de moverse.
Los dos duendes se marcharon muy tristes y apenados por la respuesta de su Rey; se fueron a su casa que era el tallo de una amapola gigante ya que vivian rodeados de enormes plantas, cuando se disponian a entrar en su casa comenzó a llover, caían burbujas de todos los colores alrededor suya:
-¡Corre entremos en casa!-Le dijo Nacho a Patri tirandole de la manga.
-No espera, he visto algo extraño, ¡allí!-Señaló y al levantar la mirada hacia el cielo vieron una burbuja que era distinta a las demás, cuanto más se acercaba la burbuja al suelo más rara les parecía y corrieron hacia ella. Era una burbuja grande y rosa que se posó suavemente sobre los pétalos de una enorme amapola, ellos escalaron la planta para ver lo que había caído sobre ella y al llegar arriba se quedaron extrañados mirando el interior de la burbuja:
-¿Esta burbuja tiene algo dentro?-Preguntó Patri.
-Si, no distingo bien lo que es, espera me acercaré un poco más.
Y al acercarse Nacho la burbuja se evaporó con un delicado PUFF dejando ver lo que tenía en su interior.
-Eso, ¡es un bebé!-Patri corrió a cojer al bebé en brazos y lo abrigó con su capa-¡Es una pequeña duendecita!
-Esta era la misión que el Gran Árbol tenía para nosotros.
-Así que ya habeis encontrado a la protejida del Rey- Les dijo una voz a sus espaldas, era un gran unicornio blanco- Subid a mi lomo, tengo que llevaros ante Él.
Los tres subieron al unicornio que con mucho cuidado emprendió el vuelo y los llevó ante el Rey.
Nada mas llegar el Sauce Llorón comenzó a balancearse:
-¡Ah, mi pequeña!. acercadmela que la vea bien.
-Es un bebé muy hermoso y bueno.- Patri retiró su capa y dejó al descubierto a la pequeña que dormía tranquilamente.
-Este bebé se llama Elena y es muy especial para mi, por eso os pido que cuideis de ella y que la crieis como si de vuestra propia hija se tratase, ya que yo aunque soy Rey sigo siendo árbol y no podría cuidarla bien ni darle todo el amor que necesita ya que no tengo brazos para abrazarla ni labios para besarla y estoy seguro de que vosotros sois perfectos para esta tarea.
Patri y Nacho comenzaron a llorar de alegría y a abrazarse a la pequeña que se despertó y al verlos tan contentos comenzó a sonreir como si supiese lo que estaba ocurriendo en aquellos momentos y que esos duendes que veía tan felices iban a ser sus padres.
-No te preocupes mi Señor, así lo haremos y muchas gracias por confiar en nosotros y mandarnos este regalo tan precioso.
Y se llevaron a la pequeña a su casa y cuidaron de ella para siempre y fueron la familia de duendes más feliz de todo aquel fantástico país.

Patri.

LA PEQUEÑA ESTRELLA. Hubo un día que alguien escribió este bonito cuento para su hija nacida en oriente. Gracias por compartirlo.

anabar9 18/09/2007 @ 21:06

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LA PEQUEÑA ESTRELLA   "Había una vez, no hace mucho tiempo, una pequeña niña, nacida en una pequeña provincia de la lejana China.

La pequeña vivía junto a otros niños y niñas en un gran colegio, con árboles en el patio, algunos juguetes en la sala, y una pequeña cuna donde pasaba largas horas cada día.

Cuando la sacaban a la sala con los demás niños, estaba deseando volver, para ver a su estrella, la única cosa que era suya porque nadie más que ella podía verla.

Desde un pequeño ventanuco, en la pared de su habitación, justo enfrente de su cuna, en las noches de luna llena, podía ver a su estrella, tan reluciente, tan bella entre todas, llevando alegría a la tristeza de la noche.

Y ella quería, cuando fuera mayor, ser una estrella, algo a lo que nadie da excesiva importancia, (total, una estrella más o menos), pero que si que echamos en falta cuando no la vemos.

La princesa de la Noche, la encargada de repartir las estrellas en el firmamento al llegar el ocaso, escuchó sus deseos y, enternecida por la inocencia de la niña, decidió hacer algo para complacerla.

Tomó su estrella más brillante y la lanzó con fuerza al cielo, junto con un conjuro: que la primera persona que la viera, se sintiera atrapado bajo su influjo y llegara hasta la pequeña niña.

 De ese modo, la niña sería estrella, porque llenaría de alegría una vida que, de no ser por ella, se convertiría en una larga y oscura noche.

Y así sucedió. A miles de kilómetros de allí, unos padres sin hija, vieron la estrella. Al mirar fijamente su hermoso halo brillante comprendieron el mensaje:

Lejos, en el país donde sale el sol, hay una estrella esperando su cielo. Tu, noche eterna, no esperes a que llegue, ve a buscarla y su brillo te hará día

"Poco después, los padres sin hija llegaron al país del sol naciente. La pequeña niña, una hija sin padres, sin siquiera saberlo les estaba esperando. Se vieron, se abrazaron, y después, se quisieron.

 Juntos volvieron a Casa, porque a partir de ahora la pequeña niña tendría algo más que una simple estrella: una familia.

Desde ese día, los padres tuvieron a su hija, la niña tuvo a sus padres.La noche se volvió día con el brillo de la estrella Y el día se llenó de alegría con su pequeña niña.

Así fue que la niña se hizo estrella" 

LA CASA DE LAS PRINCESAS PRECIOSAS. Cuento de Esperanza de Córdoba...mientras esperaba la asignación de su hija María.

anabar9 10/09/2007 @ 17:13

   En un país muy, muy lejos de aquí existe desde hace mucho tiempo una preciosa  mansión rodeada de hermosos jardines y verdes parajes. Los vecinos del lugar comentan que perteneció a una bondadosa señora, muy rica, que al morir decidió dejarla en herencia para el cuidado de huérfanos o abandonados.La llamaban “ La Casa de las Princesas Preciosas”, ya que eran sólo niñas las que allí habitaban.Cada día, al salir el sol, las habitaciones se llenaban de luz, colorido, risas y jolgorio. También de algún que otro llanto de aquellas pequeñinas a las que no les gustaba demasiado levantarse por las mañanas. La mayoría de estas niñas no podían ser cuidadas por sus familias y de una manera o de otra habían llegado hasta las puertas de aquel lugar. Pero me gustaría contaros la historia de una de estas niñas:  Su nombre era Luna, pero era tan pequeñita que todos la llamaban “Lunita”. La encontraron liadita en una manta de lana y acurrucadita en una cesta de bambú. La niña dormía y ni siquiera los rayos de luna que iluminaban su redonda carita, consiguieron despertarla. Por eso, la cuidadora que aquella noche la encontró en la puerta de la gran casa, decidió que Luna sería su nombre.Lunita fue cuidada con cariño. Era una niña alegre y juguetona. Le gustaba correr, saltar, comer dulces y dormir la siesta. Pero lo que más, más le gustaba era sentarse a mirar la luna, desde su ventana, antes de quedarse dormida. Lunita crecía feliz. Sus cuidadoras la mimaban, como al resto de las niñas, pero cada noche, al irse a dormir…. La tristeza se colaba en su corazón, sentía que algo le faltaba.Por eso, al mirar la luna, le parecía ver en ella una inmensa sonrisa y una mirada cariñosa y protectora que la ayudaban a dormir. Lo que no podía sospechar Lunita era que esa misma luna,  la que ella contemplaba cada noche, era también el punto de atención de “unos papás”.  “Unos papás” que desde hacía mucho tiempo también tenían una añoranza en sus corazones. Llevaban años soñando con tener una niñita o un niñito, pero la vida, no se sabe por qué razón, no se los había querido regalar. Por eso, ellos también, cada noche miraban la luna y soñaban despiertos con que algún día su deseo se hiciese realidad. ¡Y el milagro ocurrió!Una tarde, mientras los dos descansaban después de un duro día de trabajo, ella, la mamá, descubrió en las páginas de una revista una bonita fotografía en la que se podían ver multitud de niñas jugando y correteando alrededor del jardín de una gran casa. Al pie de foto se podía leer en grandes titulares “La Casa de la Princesas Preciosas”. Llena de curiosidad, leyó en un “pis-pas” toda la información que allí se daba. Sus ojos se abrieron como puertas al leer que en aquella casa tan especial vivían muchísimas niñas que esperaban a que algunos papás quisieran ser “sus papás” y fueran a recogerlas.El corazón de la mamá comenzó a latir muy, muy deprisa, apenas  podía hablar. ¡Niñas que esperaban a unos papás para ser adoptadas...! No podía creerlo, su sueño, de tener un hijito o una hijita,  se podía convertir en realidad.Casi llorando de alegría le comentó al papá todo aquello y ambos, sin perder un minuto, decidieron ponerse manos a la obra para poder adoptar a una de esas princesas.Al principio los problemas surgieron por todas partes, pero la ilusión y las ganas de  tener a su pequeña hija con ellos, eran tan fuertes que nada ni nadie les impidió seguir adelante. ¡Por fin el gran día llegó! Los papás recibieron una carta venida de muy, muy lejos. Al abrirla, la carita de una preciosa niña de ojos luminosos y sonrisa picarona apareció ante ellos en una fotografía a color. Parecía que les estaba diciendo: ¡Hola, ya estoy aquí, soy vuestra hija!.Dos lagrimones recorrieron sus mejillas y sin poder decirse ni media palabra se sentaron a contemplar despacio a aquella personita que aparecía ante ellos como si fuera un milagro. Cuando se recuperaron un poquito de la emoción del principio, pudieron seguir leyendo todos los datos de aquella pequeña “princesa preciosa”.¡Sorpresa! ¡Se llamaba Luna! Y había nacido en un país grandioso y lejano. Como ya habréis descubierto, se trataba de nuestra amiga Lunita. ¡Por fin Lunita había encontrado a unos papás! Los papás prepararon el viaje para ir a recoger a su niña con mucha ilusión. Compraron alimentos, ropa, zapatitos, juguetes y hasta un regalo muy, muy especial que cuando llegue el momento conoceréis...Como el país donde vivía Lunita estaba muy, pero que muy lejos, decidieron viajar en avión para llegar lo antes posible. ¡Y así ocurrió!, casi sin darse cuenta, el viaje había llegado a su fin. Ambos, el papá y la mamá, se encontraron delante de “La Casa de las Princesas Preciosas”. Los dos, cogidos fuertemente de las manos, se acercaron lentamente hacia el interior del jardín.Allí, un montón de niñas corrían y jugaban en medio de una gran algarabía. Ellos, creían ver en cada una de aquellas pequeñinas la redonda carita y la sonrisa picarona de su hijita. Pero no sabían exactamente cual de ellas era.De pronto, a la mamá se le ocurrió una brillante idea. Rebuscó en su bolso y sacó de él una preciosa luna plateada que colgaba de un hilo invisible.Los rayos del sol la hacían brillar y lanzar destellos luminosos a su alrededor.De repente, una niña pequeñita, de las que por allí corrían se quedó parada delante de la luna de plata. Sus rayos iluminaban su carita, sus ojos brillaban con una luz especial y la sonrisa picarona asomó a sus labios.  ¡Allí estaba, justo delante de ellos!  ¡Era Luna, su hija! La niña cogió la luna de plata entre sus pequeñas manos, miró a uno, miró al otro y sin decir ni media palabra entraron juntos a la gran casa donde los esperaban las cuidadoras para recibirlos.Os podéis imaginar todo lo que ocurrió después. La emoción y los sentimientos inundaron aquel lugar. La niña ya sabía que aquellos eran “sus papás” y que se iría con ellos a su nuevo hogar.Estaba contenta, pero también dos grandes lagrimones salieron de sus ojos al despedirse de sus queridas cuidadoras y de la casa que la había acogido y donde había vivido hasta ese momento.    Se despidió de sus amigas y de su habitación y de la ventana por donde cada noche veía a la luna. Pero no se despidió de ella, de la luna, porque la llevaba entre sus manitas, bien apretada.Además, había encontrado aquella sonrisa cariñosa y protectora, que le ayudaba a dormir cada noche, en las miradas emocionadas de sus recién estrenados PAPÁS. Y colorín colorado, este hermoso cuento se ha acabado. 

EL CUENTO DE LA ADOPCIÓN DE IVÁN. Susana Ramos.(Mariposas)

anabar9 09/09/2007 @ 10:47


EL MARAVILLOSO CUENTO DE YING (LA HERNÁN) Ante todo, mis mas sinceras gracias a la Familia Hernán, por hacernos este maravilloso regalo.

anabar9 04/09/2007 @ 20:14

 

 

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Ya sé que no puedo decir que no es pasión de padre, porque este precioso cuento lo ha escrito mi hijo y uno de los protagonistas soy yo mismo, pero a pesar de eso creo que merece la pena. Vamos que a mi me encanta y me emociona y espero que a vosotros también. Así que mil veces Gracias "Tete".Érase una vez que se era la historia de una niña, una niña que no estaba sola pero así se sentía, sola. Ying tenía poco más de un año y vivía en un mundo apartado del nuestro, uno de esos mundos de los que solo sabemos de vez en cuando y gracias a esos intrépidos exploradores que viajan en “Tivi” (ese extraño método de transporte que puede llevarnos a diferentes mundos con solo apretar un botón) y que nos traen noticias a menudo desesperadoras de otras civilizaciones. Fue gracias a estos intrépidos exploradores que “los Hernán” (estirpe legendaria de grandes descubridores de nuevos mundos) conocieron la situación de Ying y decidieron ir a rescatarla.Como ya os contaba antes, Ying estaba sola, pero Ying era una niña muy valiente y muy capaz de hacer cualquier cosa y enfrentarse a cualquier situación. Ying irradiaba fuerza en su mirada y fue por todo eso que Ying no se acobardó cuando a los pocos meses de nacer y como es frecuente en su mundo “Maoland” fue abandonada. Ying sabia que aguantaría esa situación hasta que viniesen a rescatarla. “Maoland” era un sitio donde las niñas como Ying tienen un futuro incierto ya que las familias humildes solo pueden permitirse un descendiente y si este es varón, pues mejor que mejor.  Pero creedme, Ying no valía menos que ninguno de los varones que puedan nacer en “Maoland”, simplemente es que “Maoland” es así. Pero sigamos con la historia.    El mismo día en el que se supo en nuestro mundo de la situación de las niñas como Ying en “Maoland” gracias a los exploradores del “Tivi” los dos cabecillas de la familia de “Los  Hernán” el robusto, valiente y sabio Nan, quién también era un osado explorador conocedor experto de todos los entresijos y secretos del “tivi”, y su compañera de aventuras la dulce, intrépida e inteligente Bel, curtida en el campo de las negociaciones entre mundos, ambos denunciantes de las injusticias infantiles, fuesen donde fuesen, tomaron la decisión de ir a rescatar a Ying. A si que tras más de un año recogiendo información sobre “Maoland” y hacer diversos preparativos, Bel y Nan solo debían esperar una señal para lanzarse a la aventura. La señal no tardó mucho en llegar. Tras cerca de un mes de conversaciones con los contactos de “Los Hernán” en “Maoland” la señal llegó, aunque esta solo les indicaba el punto exacto al que debían ir, y lo que de verdad importaba era que Nan y Bel ya sabían que pronto Ying estaría con ellos, lo sabían desde el momento en que tuvieron el primer contacto con los exploradores del “Tivi” descubridor de esta situación. Y fue así como tras muuuuuchas horas de viaje “Los Hernán” llegaron a “Maoland”. Una vez allí y tras haber pasado por las inevitables negociaciones burocráticas solamente tenían que ir a por Ying, y así lo hicieron. Cuando Bel y Nan llegaron al “kidcatcher”, lugar en el que se encontraba Ying, ella les estaba esperando, les estaba esperando desde que fue dejada en la puerta del mismo. Ninguno de los tres evitó las lágrimas, ni siquiera las encargadas del “kidcatcher” pues ellas sabían que Ying sería feliz por fin. Ahora Ying era una Hernán más. Y como una Hernán más comió perdiz y vivió feliz junto a la que siempre fue y será su familia. De Fernando "el Tete" para su hermana Isabel Yinghua.

HISTORIA TRADICIONAL COLOMBIANA

anabar9 31/08/2007 @ 11:51

adopt your own virtual pet!

EL CERDITO VERDE
“Era un lugar muy agradable. Todo allí era feliz: las plantas crecían, las flores reían. Mirando el cielo azul, llegó a mi memoria una historia que me contó mi abuelo.
Nació un cerdito verde en la finca de Panchito.
¡Que fenómeno es éste! Gritó su mamá, y sus hermanos miraron.
Como compartir con él, si eran tan diferentes, solo quería comer panqué y manjares.
¿Y eso de untarse en el barro?-fuchi-era de cochinos.
Al pasar el tiempo, fue creciendo lentamente y comprendió que no tenía con quien jugar.
Se sintió tan solo y triste, que partió de viaje al bosque.
No lejos de allí, se hallaban un ciervo y una cierva en medio de una gran soledad.
Llevaban viviendo juntos varios años y querían dar su amor.
Pero ¿ a quien? Si ese lugar era tan aburrido y solo….pensaban para sí.
Pero…algo se movió e hizo un ruido entre las malezas.
Curiosos, se acercaron a observar, cuando: ¡Oh, que sorpresa!
¡Que hermoso animal! Pero en su cara se veía tristeza y desolación.
El cerdito abrió sus negros ojos, movió su hocico y trató de huir. Pero uno de los ciervos dijo:-¿Qué haces tan solo en este bosque?-Y el cerdito respondió: -Me encuentro perdido y con hambre. Me fui de casa buscando a alguien para jugar; mis hermanos no querían hacer lo mismo que yo.
Tú no eres igual que nosotros-dijeron los ciervos-,pero aun así te daremos pan y abrigo. Entra, entra amigo cerdito. Juntos compartiremos nuestra humilde mesa y nuestro hogar.
Así, cerdito y ciervos lograron vivir en familia, tuvieron lo que deseaban para su felicidad. Finalmente, me dijo mi abuelo, que alguna vez vieron un par de ciervos jugando en el barro con un cerdito verde”
HISTORIA TRADICIONAL COLOMBIANA