LA CIGUEÑA MARÍA. Cuento de Miguel Angel Anguita....precioso.



Este cuento ha sido escrito por Noelia (Luna viene de China) en la espera de su hij@ del corazón. Gracias por compartirlo.

En el pais de los osos,vivia un osito muy bonito de color marrón,se llamaba Tom. Noelia-
La vida de Tomera como casi toda la vida de los habitantes del pais de los osos,
Tom jugaba,pescaba en el arroyo,subia a los arboles en busca de la mejor miel de los enjambres,correteaba con sus amigos los osos.....
Pero habia una cosa que distinguia a Tom de los demas habitantes del pais de los osos.
Tom queria ser mamá.
Cada noche Tom soñaba con un pequeño osito entre sus brazos,soñaba con compartir el pescado que cogia en el arroyo,soñaba en compartir con el osito la miel que cogia en los paneles,soñaba con ser mama.
Pero Tom no se daba cuenta que el no podia ser mama,Tom era un osito.
Dia a dia Tom le contaba a sus amigos sus deseos y los sueños que tenia por ser mama,pero los ositos amiguitos de Tom se burlaban de el,y le decian que el no podria ser mama,y el pequeño Tom bajaba la cabeza y se marchaba sin comprender nada....
Tom cada dia mas triste,un buen dia hizo un plan,lo mejor para el era marcharse para siempre del pais de los osos,ya no podia aguantar las burlas de los demas ositos .
Al dia siguiente Tom cogio sus pocas pertenencias y se marcho a la montaña de la felicidad,alli seguro que seria feliz,siempre habia oido que alli los ositos eran muy felices,y el pequeño Tom no se lo penso dos veces.
Dias despues Tom dormia la siesta en la cueva que habia encontrado para vivir,cuando apenas habia conciliado el sueño,un ruido muy fuerte lo desperto.
Sin hacer ruido salio de su cueva para comprobar que habia pasado.
A lo lejos pudo ver un pequeño cervatillo correteando en todas las direcciones asustado y nervioso.
Sin dudarlo el osito Tom se acerco a el,y le pregunto al pequeño e indefenso cervatillo,porque lloraba.
Este le contesto que unos cazadores acababan de llevarse a su mama,y el habia podido escapar,que ahora el estaba solo,no tenia a nadie y tenia mucho hambre.
El osito Tom,le dijo que iria con el,le dio su mano y le dijo que no tuviese miedo.
El cervatillo le siguio confiado a su cueva.
Alli lo dio de comer miel que habia recogido en un panel,lo dio un poquito de yerba fresca recien cortada,y le calento un gran vaso de leche.
El pequeño cervatillo tenia hambre,y Tom con su buen corazon disfrutaba viendolo comer.
Despues Tom,lo arropo con una mantita que su mama habia tejido muchos años atras para el,y lo dio un beso en la mejilla.
El pequeño cervatillo,mas tranquilo y contento le dio al osito Tom las gracias,y le pregunto si a partir de ahora el queria ser su mama.
Al osito Tom los ojos se lo llenaron de lagrimas,y sin mediar palabra lo abrazo y lo beso.
Siempre te cuidare hijo mio,le dijo.
El pequeño cervatillo esbozo una sonrisa y se quedo dormido.
Luego el osito Tom,lloro de alegria y dio las gracias al Dios de los ositos por haber tomado la decision de vivir en la montaña de la felicidad.
Alli comprendio lo importante de ser paciente,y que todo en la vida llega,solo es cuestion de esperar.
Y el pequeño cervatillo y el osito Tom vivieron felices y comieron truchas y miel en la montaña de la felicidad.
Dedicado a mi futuro hijo,y a los peques de quien les guste mi cuento
Una bonita mañana de mayo, Carlota estaba jugando en el jardín del orfanato cuando la directora la llamó a su despacho.
—Te ha adoptado una familia, Carlota. Vendrán a por ti mañana —dijo.Por supuesto, los otros niños no tardaron en enterarse de la buena nueva.
—¡Qué suerte!
—¡Que envidia.
—¡Felicidades, Carlota!
—¿Cómo crees que será tu nueva familia?
Carlota cruzó los dedos y pidió un deseo: “Espero que sea la mejor familia del mundo.” Esa noche, Carlota no podía dormir de los nervios y pensó en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de pasteleros!
Si la adoptaba una familia de pasteleros, viviría en una pastelería. Podría pasar el día entre tartas, torteles, bollos y bombones. Escribir mensajes de azúcar en las tartas y sorber el merengue de los pasteles de merengue. Tendría palmeras de chocolate para desayunar, comer, merendar y cenar. Sin duda, ¡una familia de pasteleros sería la mejor familia del mundo!
Aunque pensándolo mejor… Como seguía sin poder dormir, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de piratas!
Si la adoptaba una familia de piratas, viviría en un barco pirata. Podría navegar por los siete mares. Pintar banderas de calaveras y huesos y buscar tesoros de doblones de oro. Luciría un mono en el hombro derecho, un loro en el izquierdo, un parche en el ojo y una pata de palo. Sin duda, ¡una familia de piratas sería la mejor familia del mundo!
Aunque pensándolo mejor… Como aún no podía dormir, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de domadores de tigres!
Si la adoptaba una familia de domadores, viviría en un circo. Podría pasar el día jugando con los tigres. Rizar los bigotes de los cachorros y contar las rayas de su pelaje. Llevaría un tigre de bengala al colegio para ser la más popular del recreo. Sin duda, ¡una familia de domadores sería la mejor familia del mundo!
Aunque pensándolo mejor… Como todavía no conciliaba el sueño, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de astronautas!
Si la adoptaba una familia de astronautas, viviría en una nave espacial. Podría visitar todos los planetas. Beber batidos en la Vía Láctea y bailar el hula hop con el anillo de Saturno. Contaría estrellas para dormirse por las noches. Sin duda, ¡una familia de astronautas sería la mejor familia del mundo!
Aunque pensándolo mejor… Con sorpresa, Carlota miró la ventana y descubrió que ya se había hecho de día. ¡Había pasado la noche entera sin dormir y su nueva familia ya había llegado a buscarla!
Los Pérez.
Leonor, la nueva madre de Carlota, es funcionaria de correos. No es pastelera pero, todas las tardes al volver del cole, nunca se olvida de comprarle a Carlota una enorme palmera de chocolate para merendar.
Roberto, el nuevo padre de Carlota, es agente de seguros. No es un pirata, pero le encanta jugar con Carlota a buscar tesoros escondidos en el descampado del barrio.
Elvira, la nueva abuela de Carlota, está jubilada. No es domadora de tigres, pero tiene dos gatos, Bigotes y Bruno, que se pasan el día dormitando en su regazo y les encantan las sardinas.
Pedro, el nuevo hermano de Carlota, estudia en el mismo colegio que ella. No es astronauta, pero ha decorado el techo del dormitorio con estrellas que brillan en la oscuridad para que él y Carlota puedan contarlas por la noche antes de dormir.
Y así, bajo el cielo estrellado de su habitación, Carlota Pérez por fin pudo dormir y no tuvo que imaginar más.
Había conseguido la mejor familia del mundo.
Texto: Susana Lopez Rubio

Érase una vez un árbol grande, muy alto y fornido, lleno de ramas, unas fuertes, otras débiles, unas viejas, otras jóvenes que se entremezclaban para permitir que numerosas familias de animales tuvieran allí su morada; tal vez era un majestuoso Tibar. En todo su centro, una pareja de pájaros había construido un nido y esperaba allí con gran ilusión, día a día, amanecer en medio de los huevos que más tarde serían sus hijos a quienes educar, cuidar y guiar.
Todas las mañanas, Celeste se levantaba a mirar si ese día había huevos, pero al no encontrarlos, regresaba muy triste a contarle a su esposo que el nido seguía vacío.
En ese mismo árbol vivía una pájara amiga de Celeste. Ella, su esposo e hijos, formaban una familia de pájaros carpinteros, quienes con la habilidad innata de su especie ayudaban a construír los nidos de los habitantes del árbol. Un día, al ver llorar a Celeste, le dijo: "No estés triste, ¿acaso tú no sabes que hay otra manera de formar familias? Te voy a llevar al Nidal, en el Árbol de la Vida, es un bello lugar donde tal vez te puedan ayudar".
A la mañana siguiente, el esposo le dijo: "Corre, alístate y ve a ese lugar especial..."
Interrumpiendo la lectura, la niña preguntó:
- Mamá, ¿por qué lloraba Celeste?
- Hija, tal vez porque creía que sólo poniendo huevos se podía tener una familia y no sabía que había otra forma de lograrlo. ¿Sabes? Hay unos pájaros llamados Chamones, que al no poder construir su nido, ni cuidar su prole, ponen los huevos en los nidos de otros pájaros y dejan que otros padres adoptivos sean los encargados de incubar los huevos y alimentar los polluelos - respondió la mamá y continuó su relato:
"Celeste y su amiga acudieron presurosas al Nidal. Éste era un precioso lugar en el Árbol de la Vida; allí estaban algunos pequeños pájaros que habían nacido en otros nidos, aguardando anhelantes la llegada de parejas, como Celeste y su esposo, para iniciar con ellos una nueva vida..."
En éste momento de la lectura, la mamá explicó:
- ¿Saben hijos míos?, no es suficiente poner huevos para ser papás, hay muchos pájaros que asumen esa tarea sin estar preparados para ello. Para ser papás se requiere conocer el significado de la palabra Amor: enseñarlos a lavar todos los días sus plumas y a volar, cuidarlos cuando se enferman, darles buen ejemplo, acompañarlos de noche cuando se desvelan, llevarlos el primer día al colegio, respetar sus bolsillos llenos de piedras, sapos y pedazos de colores, compartir sus sueños e ilusiones.
- Mamá, mamá, continúa - dijeron los niños.
"...Celeste, muy emocionada, regresó a su esquina en el árbol, rodeada de bellos toritos, de musgo y de enredaderas, e inició la más linda de las tareas: construyó junto con su esposo el nido para sus hijos. Durante varios días traían en u pico una rama, una pajita, un bejuco y también muchas flores para preparar la llegada...
Al poco tiempo, todos los animales del Árbol de la Vida se enteraron del próximo acontecimiento y presurosos corrieron a ayudar. Llegó el turpial, un inteligente y grácil pájaro, quien trajo un trocito de lana de oveja, que le había servido para calentar antes a sus pequeños. Después vinieron el jilguero, el pájaro carpintero, el canario, el toche, la mirla, el loro, la lechuza, el conejo, las ardillas, las abejas y también los micos. Todos aportaron algo para fabricar el nuevo nido.
Luego de una larga espera, Celeste y su esposo fueron llamados al Nidal, allí aguardaban ansiosos un par de pequeños polluelos.
Para todos fue el más maravillosos de los encuentros, realmente allí empezó La Vida.
Celeste y su esposo, felices con sus polluelos, invitaron a todos los animales del Árbol de la Vida, a sus amigos, a los abuelos pájaros y a toda la familia, a una gran fiesta, para presentarlos. Una vez reunidos, buscaron la rama más fuerte para inscribirlos y registrar allí los nombres y apellidos de los nuevos habitantes"
Entredormida, la niña preguntó:
- Mamá, ¿de la barriguita de Celeste no nacieron los bebés?
La mamá contestó:
- Hija, los pájaros nacen de los huevos, los niños de las barrigas. Celeste y su esposo fueron padres gracias a los pájaros que les dieron la vida a los polluelos, al Nidal que los acogió y a todos los amigos y familiares que ayudaron a construír el nuevo hogar. Recuerda, para ser padres sólo se necesita Amar. Y ahora, cierra tus ojos y duerme, tu hermano que es más pequeño ya lo hizo, mañana le contarás.

Mi bebé de Chocolate
En una ciudad lejana había una mamá que no tenía hijos...
Esta mujer se sentía mamá desde que era pequeña,por eso siempre cuidaba a todos los niños que conocía,a los hijos de sus vecinos,de sus amigas...tanto,tanto le apetecía ser mamá que hasta cuidaba a todos los pequeños animalillos que iba encontrando en el camino.
Un día,encontró un pequeño saltamontes y lo cuidó hasta que el saltamontes creció y pudo saltar tranquílamente por el jardín de su casa.
Otro día,encontró un pequeño gorrión que se había caído del nido y lo cuidó y lo alimentó hasta que creció,su pequeño cuerpecillo se llenó de plumas,y,por fin,pudo volar feliz por el jardín de su casa.
Una mañana lluviosa de diciembre,cuando salía de su casa,encontró a un perrito en la calle,estaba mojado,tenía frio y hambre,y ella lo recogió,lo calentó,y le dió comida y cariño.
Cuando por fin le dijeron que iba a ser mamá no se lo podía creer,en un pais lejano,llamado Etiopía,habían encontrado a una pequeña niña de chocolate que no tenía papás;había que prepararlo todo para ir a buscarla,sería un viaje muy muy largo,tenía que coger tres aviones,un autobús,y un taxi,pero pronto,muy pronto,esta mamá cumpliría el sueño de su vida.
De esta forma,su vida se llenó de alegría y felicidad,su casa de risas y carcajadas,,de color y de juegos,y su jardín se llenó de vida,el gorrión revoloteaba por todas partes y había anidado en uno de los árboles,los peces nadaban felices en el estanque,las ranas jugaaban y saltaban de un lado para el otro,perseguidas por Kerkus,el cachorro negro,que jugueteaba tanto con ellas que más de una tarde acabó,por trasto,cayendo al estanque,mientras,al pequeño saltamontes le gustaba ir saltando de hoja en hoja sobre las inmensas hortensias azules del jardín.
Y Paula,la mamá recién estrenada,se sentaba en el balancín con su hija Meseret Birhanesh en brazos y,le cantaba una canción de cuna...
Mi bebé de chocolate-choco-choco-chocolate
Era una tardecita de invierno, hacía muuucho frío y llovía furiosamente. El viento soplaba, soplaba y soplaba... Sentados al lado de la chimenea, los nenes, María, Javier y Teresa comían con placer los bizcochitos calentitos que les ofreció su abuela. Teresa... coqueta, moviendo la cabeza y arreglándose sus trencitas, preguntó: y con un movimiento rápido descubrió una carta que tenía oculta dentro de su blusa, y enseguidita la volvió a guardar junto a su pecho. caprichosa y enojada, exclamó: Como todos los jueves, hoy les voy a contar un cuento... Pero en esta historia no va a haber ni duendes, ni brujas, ni princesas... Hoy les voy a contar un cuento real... un cuento-secreto... y después de un laaaargo y misterioso silencio, que a los chicos les pareció rarísimo, comenzó su relato: ¿Recuerdan cuando María todavía estaba en la panza de mamá...? Era un día como el de hoy : muuuy lluvioso y frío. Por la noche nos reunimos todos en la casa del Tío Pepe y la Tía Luly para conocer al nuevo primito... Y allí estaba él: Lucas, un precioso bebé, chiquitiiito, flaquito, sonrosado y llorón, en brazos de la tía Luly, tomando su mamadera como un gran comilón. El tío Pepe -calladito como siempre- lo miraba embelesado, y la tía Luly lucía orgullosa y oronda, como una reina feliz. Estaban tan contentos... ¡Por fin se habían reunido con su hijito..! ¿Si -¡¿Qué hicimos?! Y allí adentro estabas vos, María, dando pataditas, como diciendo : "¡Aquí estoy, ya crecí, ya quiero salir, para jugar con mis hermanos y mi primito!" parecen pataditas porque la panza se pone dura, y si la tocamos, nos damos cuenta que adentro hay un bebé... A veces hasta podemos tocar su cabecita.. y le pidió a su abuela que por favor siguiera contando. y te dijeron "Hola, María, ¿cómo estás?" y después se acercaron tímidamente a tocar la panza de la tía Luly, y sin decir una palabra, besaron la cabecita de Lucas y se fueron a jugar... En ese momento, no quisieron preguntar nada, quizás porque eran muy chiquitos; pero se dieron cuenta que había algo muy importante que querían saber... ¿De dónde vino Lucas..? Los chicos quedaron enmudecidos; Tere miró a su hermano pero ninguno se atrevió a decir ni mú, hasta que Javier, el mayor y el más valiente, confesó: ¿Por qué, abu?- La abuela, inquieta, respondió: por esa razón, ustedes estuvieron adentro de la panza de mamá. Pero hay parejas como la tía Luly y el tío Pepe, que no pueden tener bebés porque tienen algún problemita para procrearlos. María preguntó con tristeza: por eso decidieron adoptar un bebé. Sólo lo pudo cuidar mientras estuvo adentro, para que pudiera crecer y por fin nacer. Cuando nació, se lo dio a la tía Luly y al tío Pepe para que se convirtieran en sus papás adoptivos. y rompiendo el largo silencio, murmuró: comenzó a leer pausadamente... que no puedo tomar frío. Pero igual yo quiero estar allí con ustedes, por eso te escribo esta carta para que se la leas a mis primitos, porque Javier... siempre me pregunta, cuando se enoja conmigo, ¿...de qué panza saliste?, y a veces yo me pongo triste... pero ahora estoy contento. porque al final no es tan importante haber nacido de la panza de mamá o de la panza de otra señora. Es hermoso que mis papis y yo nos hayamos encontrado. Mamá a veces me cuenta que hay muchos nenes que están solitos y muchos papis que sienten que en su corazón falta algo si no tienen un hijito... Por eso a nosotros, nuestros papis suelen llamarnos: "Hijitos del corazón". También me contó que en el mundo hay muchos nenes como yo. Superman fue el hijo adoptivo de otros papás en el planeta Tierra, y, así como él, muuuchas personas. Mamá también me dice que, aunque ella hubiera podido tener nenes de la panza, igual me hubiera adoptado, porque yo soy para ella como un regalo de Dios. Y es como vos decís, Abu, lo lindo es que soy como soy, que estoy vivo, que puedo jugar, querer a mis papis, a mis abuelitos, a mis tíos y primitos. Y que ellos me quieren. No importa de qué semillita vengo, sino quién soy... observaba a sus tres nietitos, sin poder emitir ni una sola palabra. Los chicos sorprendidos se miraban entre sí sin saber qué hacer. María, mimosa, se acurrucó otra vez sobre su falda. Teresa se acercó a Javier que, tan investigador" y ansioso como siempre, proponiéndose distraer a su abuela para evitar que llorara, preguntó: - La abuela no pudo sino sonreír ante la carita de alivio de Javier, que había escuchado el relato con preocupación. ¿no te parece? - La abuela, con una sonrisa picarona, los abrazó fuerte a los tres. Y besándoles sus colorados cachetes, exclamó: y tienen que hacer los deberes para mañana... Y eso de la semillita... dijo la abuela, misteriosa- se los cuento el próximo jueves, cuando mis cuatro nietos vengan a tomar el té... y a comer mis bizcochitos... y a escuchar... ¿qué..?- preguntó la abuela con picardía, haciéndoles cosquillas. y corrieron a hacer los deberes, riéndose a carcajadas. 
-Abu, y Lucas... ¿Por qué no vino hoy?
-Está enfermito - contestó la abuela.
- Pero igual lo tenemos con nosotros...
-¿Y dónde está? - preguntaron los chicos, asombrados, mirando a su alrededor.
-Aquí, junto a mi corazón...
Los chicos estaban tan intrigados, que empezaron a gritar:
-¡Dale, abu, léela, léela!
La abuela, misteriosa e inquieta, respondió:
-No sean impacientes... vamos a leer la cartita más tarde.
Javier y Teresa asintieron con la cabeza, pero María, la más chiquita,
-Entonces... ¡¡queremos que nos cuentes un cuento... ahora mismo!!
La abuela, aliviada, afirmó:
-Me encanta contarles cuentos cuando llueve... ¿Están preparados?
-¡Síiii!- respondieron los chicos.
-Bueno... ¡Escúchenme con cinco orejas y mírenme con veinte ojos..!
– murmuró despacito
Con dulzura, la abuela invitó a María, su nieta menor, a sentarse en su regazo,
-Al verlo a Lucas bebé, corrieron rapidito a acariciar la panza gorda de su mamá.
-Abuela, ¿y por qué yo daba pataditas? - preguntó María, muy preocupada. -¿A mi mami no le dolía?
La abuela, divertida, respondió:
-Así se dice cuando se mueven los bebés en la panza de sus mamás,
¡¡Basta, mocosa..!! ¡¡No interrumpas a la abuela!!- dijo Javier a María, enojado,
La abuela sonriente siguió con su relato:
-Tus hermanos, acariciaron la panza de su mamá como para saludarte,
-Hace mucho tiempo que me di cuenta de que Lucas no salió de la panza de la tía Luly.
-Hay parejas como sus papás, que han tenido la suerte de poder concebirlos;
-¿Y los doctores no pueden curarlos?
-A veces sí y a veces no... A tu tía Luly y a tu tío Pepe no los pudieron curar,
-Entonces... ¿de qué panza salió Lucas? -preguntó Teresa sorprendida.
-De una señora que fue para él como una panza nidito.
-Y los papás adoptivos... ¿Son papás para siempre? - preguntó María.
-¡Claro! Todos los papás son iguales, aman, cuidan y protegen a sus hijos durante toda la vida.
Los chicos quedaron enmudecidos. La abuela los miraba conmovida
-¿Qué les parece si leemos ahora la cartita que nos escribió Lucas...?
-¡Sí, abu! - contestó María apresurada.
-Dale, abuela, apúrate, ¡queremos saber! - agregó Tere.
La abuela sacó la carta y después de un ratito –que pareció una eternidad-
"Abu, hoy estoy enfermito, y mami no quiere llevarme a tu casa porque dice
Abu, te cuento que estoy muy orgulloso de ser el hijo de Luly y Pepe,
Un besote para mi Abu y un dibujito para mis primitos. Lucas.
La abuela apoyó la carta sobre su pecho, conmovida, y con lágrimas en los ojos
-Entonces no es feo ser adoptivo, ¿no, abu?
-No, claro que no.
-¿Y tampoco es triste?
-Al contrario... encontrar una mamá y un papá es lo más maravilloso del mundo,
Teresa, interesada, preguntó:
-Abu, ¿qué es eso de la semillita?
-Bueno... ya es muy tarde, ya va a venir mamá a buscarlos,
-¡¡Tus cuentos!!- respondieron los tres al unísono,

- ¿Qué te pasa gallinita?
- dijo su gallo.
- Que todas mis amigas
tienen pollitos
y yo ninguno.
- Si no puedes poner huevos
ya adoptaremos uno.
No estés triste, mi gallina,
vamos a adoptar un huevo
en la granja de la esquina...
Gloria Fuertes

Erase una vez un pais mágico en el que vivian hadas muy hermosas, unicornios voladores y toda clase de criaturas fantásticas, cuando llovia en vez de agua caian burbujas de colores.
En este pais habia una pareja de duendes muy enamorados que se llamaban Nacho y Patri, ellos deseaban tener un duendecito asi que fueron a hablar con el Rey de su pais. Éste era un majestuoso Sauce Llorón que para hablar con las criaturas de su bosque movía sus ramas de un lado a otro haciendo que sus hojas al rozar contra el viento formasen palabras, como era el Rey todos los habitantes iban a pedirle permiso y consejo de todos los acontecimientos importantes de sus vidas.
Patri estaba un poco asustada porque nunca había hablado con el Rey, pero Nacho la tranquilizaba diciendole que si lo hacían pronto podrían tener a su pequeño duende con ellos, asi que se acercaron hasta la base del Gran Árbol quedando rodeados por sus ramas:
-Buenos días Mi Rey, venimos a pedir vuestro consentimiento para que nuestra familia crezca y tener un hijo-Dijo Nacho.
-Ho...la....Gran Señor- Tartamudeo Patri mientras se escondía detras de Nacho.
El Gran Árbol empezó a balancear sus ramas y ellos se quedaron maravillados ante aquel espectáculo:
-No tengais miedo de mi-Susurraban sus hojas-Pero desgraciadamente no puedo daros permiso para concebir un hijo puesto que ya he dispuesto todo para que os hagais cargo de algo muy importante para mi.
-¡Pero nosotros deseamos un bebe!-Exclamo Patri angustiada al ver que su deseo no se iba a realizar.
-¿Y que es lo que tenemos que cuidar?-Preguntó Nacho intrigado ante aquella misión que les encomendaba su Rey.
Una rama se agitó suavemente cerca de ellos:
-Cuando llegue, lo sabreis.-Y dejó de moverse.
Los dos duendes se marcharon muy tristes y apenados por la respuesta de su Rey; se fueron a su casa que era el tallo de una amapola gigante ya que vivian rodeados de enormes plantas, cuando se disponian a entrar en su casa comenzó a llover, caían burbujas de todos los colores alrededor suya:
-¡Corre entremos en casa!-Le dijo Nacho a Patri tirandole de la manga.
-No espera, he visto algo extraño, ¡allí!-Señaló y al levantar la mirada hacia el cielo vieron una burbuja que era distinta a las demás, cuanto más se acercaba la burbuja al suelo más rara les parecía y corrieron hacia ella. Era una burbuja grande y rosa que se posó suavemente sobre los pétalos de una enorme amapola, ellos escalaron la planta para ver lo que había caído sobre ella y al llegar arriba se quedaron extrañados mirando el interior de la burbuja:
-¿Esta burbuja tiene algo dentro?-Preguntó Patri.
-Si, no distingo bien lo que es, espera me acercaré un poco más.
Y al acercarse Nacho la burbuja se evaporó con un delicado PUFF dejando ver lo que tenía en su interior.
-Eso, ¡es un bebé!-Patri corrió a cojer al bebé en brazos y lo abrigó con su capa-¡Es una pequeña duendecita!
-Esta era la misión que el Gran Árbol tenía para nosotros.
-Así que ya habeis encontrado a la protejida del Rey- Les dijo una voz a sus espaldas, era un gran unicornio blanco- Subid a mi lomo, tengo que llevaros ante Él.
Los tres subieron al unicornio que con mucho cuidado emprendió el vuelo y los llevó ante el Rey.
Nada mas llegar el Sauce Llorón comenzó a balancearse:
-¡Ah, mi pequeña!. acercadmela que la vea bien.
-Es un bebé muy hermoso y bueno.- Patri retiró su capa y dejó al descubierto a la pequeña que dormía tranquilamente.
-Este bebé se llama Elena y es muy especial para mi, por eso os pido que cuideis de ella y que la crieis como si de vuestra propia hija se tratase, ya que yo aunque soy Rey sigo siendo árbol y no podría cuidarla bien ni darle todo el amor que necesita ya que no tengo brazos para abrazarla ni labios para besarla y estoy seguro de que vosotros sois perfectos para esta tarea.
Patri y Nacho comenzaron a llorar de alegría y a abrazarse a la pequeña que se despertó y al verlos tan contentos comenzó a sonreir como si supiese lo que estaba ocurriendo en aquellos momentos y que esos duendes que veía tan felices iban a ser sus padres.
-No te preocupes mi Señor, así lo haremos y muchas gracias por confiar en nosotros y mandarnos este regalo tan precioso.
Y se llevaron a la pequeña a su casa y cuidaron de ella para siempre y fueron la familia de duendes más feliz de todo aquel fantástico país.
Patri.