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Categoría: CUENTOS ADOPCIÓN

LA PEQUEÑA ESTRELLA. Hubo un día que alguien escribió este bonito cuento para su hija nacida en oriente. Gracias por compartirlo.

anabar9 18/09/2007 @ 21:06

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LA PEQUEÑA ESTRELLA   "Había una vez, no hace mucho tiempo, una pequeña niña, nacida en una pequeña provincia de la lejana China.

La pequeña vivía junto a otros niños y niñas en un gran colegio, con árboles en el patio, algunos juguetes en la sala, y una pequeña cuna donde pasaba largas horas cada día.

Cuando la sacaban a la sala con los demás niños, estaba deseando volver, para ver a su estrella, la única cosa que era suya porque nadie más que ella podía verla.

Desde un pequeño ventanuco, en la pared de su habitación, justo enfrente de su cuna, en las noches de luna llena, podía ver a su estrella, tan reluciente, tan bella entre todas, llevando alegría a la tristeza de la noche.

Y ella quería, cuando fuera mayor, ser una estrella, algo a lo que nadie da excesiva importancia, (total, una estrella más o menos), pero que si que echamos en falta cuando no la vemos.

La princesa de la Noche, la encargada de repartir las estrellas en el firmamento al llegar el ocaso, escuchó sus deseos y, enternecida por la inocencia de la niña, decidió hacer algo para complacerla.

Tomó su estrella más brillante y la lanzó con fuerza al cielo, junto con un conjuro: que la primera persona que la viera, se sintiera atrapado bajo su influjo y llegara hasta la pequeña niña.

 De ese modo, la niña sería estrella, porque llenaría de alegría una vida que, de no ser por ella, se convertiría en una larga y oscura noche.

Y así sucedió. A miles de kilómetros de allí, unos padres sin hija, vieron la estrella. Al mirar fijamente su hermoso halo brillante comprendieron el mensaje:

Lejos, en el país donde sale el sol, hay una estrella esperando su cielo. Tu, noche eterna, no esperes a que llegue, ve a buscarla y su brillo te hará día

"Poco después, los padres sin hija llegaron al país del sol naciente. La pequeña niña, una hija sin padres, sin siquiera saberlo les estaba esperando. Se vieron, se abrazaron, y después, se quisieron.

 Juntos volvieron a Casa, porque a partir de ahora la pequeña niña tendría algo más que una simple estrella: una familia.

Desde ese día, los padres tuvieron a su hija, la niña tuvo a sus padres.La noche se volvió día con el brillo de la estrella Y el día se llenó de alegría con su pequeña niña.

Así fue que la niña se hizo estrella" 

LA CASA DE LAS PRINCESAS PRECIOSAS. Cuento de Esperanza de Córdoba...mientras esperaba la asignación de su hija María.

anabar9 10/09/2007 @ 17:13

http://misojosdealmendra.blogspot.com/ (Blog de nuestra amiga del corazón Esperanza)

   En un país muy, muy lejos de aquí existe desde hace mucho tiempo una preciosa  mansión rodeada de hermosos jardines y verdes parajes. Los vecinos del lugar comentan que perteneció a una bondadosa señora, muy rica, que al morir decidió dejarla en herencia para el cuidado de huérfanos o abandonados.La llamaban “ La Casa de las Princesas Preciosas”, ya que eran sólo niñas las que allí habitaban.Cada día, al salir el sol, las habitaciones se llenaban de luz, colorido, risas y jolgorio. También de algún que otro llanto de aquellas pequeñinas a las que no les gustaba demasiado levantarse por las mañanas. La mayoría de estas niñas no podían ser cuidadas por sus familias y de una manera o de otra habían llegado hasta las puertas de aquel lugar. Pero me gustaría contaros la historia de una de estas niñas:  Su nombre era Luna, pero era tan pequeñita que todos la llamaban “Lunita”. La encontraron liadita en una manta de lana y acurrucadita en una cesta de bambú. La niña dormía y ni siquiera los rayos de luna que iluminaban su redonda carita, consiguieron despertarla. Por eso, la cuidadora que aquella noche la encontró en la puerta de la gran casa, decidió que Luna sería su nombre.Lunita fue cuidada con cariño. Era una niña alegre y juguetona. Le gustaba correr, saltar, comer dulces y dormir la siesta. Pero lo que más, más le gustaba era sentarse a mirar la luna, desde su ventana, antes de quedarse dormida. Lunita crecía feliz. Sus cuidadoras la mimaban, como al resto de las niñas, pero cada noche, al irse a dormir…. La tristeza se colaba en su corazón, sentía que algo le faltaba.Por eso, al mirar la luna, le parecía ver en ella una inmensa sonrisa y una mirada cariñosa y protectora que la ayudaban a dormir. Lo que no podía sospechar Lunita era que esa misma luna,  la que ella contemplaba cada noche, era también el punto de atención de “unos papás”.  “Unos papás” que desde hacía mucho tiempo también tenían una añoranza en sus corazones. Llevaban años soñando con tener una niñita o un niñito, pero la vida, no se sabe por qué razón, no se los había querido regalar. Por eso, ellos también, cada noche miraban la luna y soñaban despiertos con que algún día su deseo se hiciese realidad. ¡Y el milagro ocurrió!Una tarde, mientras los dos descansaban después de un duro día de trabajo, ella, la mamá, descubrió en las páginas de una revista una bonita fotografía en la que se podían ver multitud de niñas jugando y correteando alrededor del jardín de una gran casa. Al pie de foto se podía leer en grandes titulares “La Casa de la Princesas Preciosas”. Llena de curiosidad, leyó en un “pis-pas” toda la información que allí se daba. Sus ojos se abrieron como puertas al leer que en aquella casa tan especial vivían muchísimas niñas que esperaban a que algunos papás quisieran ser “sus papás” y fueran a recogerlas.El corazón de la mamá comenzó a latir muy, muy deprisa, apenas  podía hablar. ¡Niñas que esperaban a unos papás para ser adoptadas...! No podía creerlo, su sueño, de tener un hijito o una hijita,  se podía convertir en realidad.Casi llorando de alegría le comentó al papá todo aquello y ambos, sin perder un minuto, decidieron ponerse manos a la obra para poder adoptar a una de esas princesas.Al principio los problemas surgieron por todas partes, pero la ilusión y las ganas de  tener a su pequeña hija con ellos, eran tan fuertes que nada ni nadie les impidió seguir adelante. ¡Por fin el gran día llegó! Los papás recibieron una carta venida de muy, muy lejos. Al abrirla, la carita de una preciosa niña de ojos luminosos y sonrisa picarona apareció ante ellos en una fotografía a color. Parecía que les estaba diciendo: ¡Hola, ya estoy aquí, soy vuestra hija!.Dos lagrimones recorrieron sus mejillas y sin poder decirse ni media palabra se sentaron a contemplar despacio a aquella personita que aparecía ante ellos como si fuera un milagro. Cuando se recuperaron un poquito de la emoción del principio, pudieron seguir leyendo todos los datos de aquella pequeña “princesa preciosa”.¡Sorpresa! ¡Se llamaba Luna! Y había nacido en un país grandioso y lejano. Como ya habréis descubierto, se trataba de nuestra amiga Lunita. ¡Por fin Lunita había encontrado a unos papás! Los papás prepararon el viaje para ir a recoger a su niña con mucha ilusión. Compraron alimentos, ropa, zapatitos, juguetes y hasta un regalo muy, muy especial que cuando llegue el momento conoceréis...Como el país donde vivía Lunita estaba muy, pero que muy lejos, decidieron viajar en avión para llegar lo antes posible. ¡Y así ocurrió!, casi sin darse cuenta, el viaje había llegado a su fin. Ambos, el papá y la mamá, se encontraron delante de “La Casa de las Princesas Preciosas”. Los dos, cogidos fuertemente de las manos, se acercaron lentamente hacia el interior del jardín.Allí, un montón de niñas corrían y jugaban en medio de una gran algarabía. Ellos, creían ver en cada una de aquellas pequeñinas la redonda carita y la sonrisa picarona de su hijita. Pero no sabían exactamente cual de ellas era.De pronto, a la mamá se le ocurrió una brillante idea. Rebuscó en su bolso y sacó de él una preciosa luna plateada que colgaba de un hilo invisible.Los rayos del sol la hacían brillar y lanzar destellos luminosos a su alrededor.De repente, una niña pequeñita, de las que por allí corrían se quedó parada delante de la luna de plata. Sus rayos iluminaban su carita, sus ojos brillaban con una luz especial y la sonrisa picarona asomó a sus labios.  ¡Allí estaba, justo delante de ellos!  ¡Era Luna, su hija! La niña cogió la luna de plata entre sus pequeñas manos, miró a uno, miró al otro y sin decir ni media palabra entraron juntos a la gran casa donde los esperaban las cuidadoras para recibirlos.Os podéis imaginar todo lo que ocurrió después. La emoción y los sentimientos inundaron aquel lugar. La niña ya sabía que aquellos eran “sus papás” y que se iría con ellos a su nuevo hogar.Estaba contenta, pero también dos grandes lagrimones salieron de sus ojos al despedirse de sus queridas cuidadoras y de la casa que la había acogido y donde había vivido hasta ese momento.    Se despidió de sus amigas y de su habitación y de la ventana por donde cada noche veía a la luna. Pero no se despidió de ella, de la luna, porque la llevaba entre sus manitas, bien apretada.Además, había encontrado aquella sonrisa cariñosa y protectora, que le ayudaba a dormir cada noche, en las miradas emocionadas de sus recién estrenados PAPÁS. Y colorín colorado, este hermoso cuento se ha acabado. 

EL CUENTO DE LA ADOPCIÓN DE IVÁN. Susana Ramos.(Mariposas)

anabar9 09/09/2007 @ 10:47


EL MARAVILLOSO CUENTO DE YING (LA HERNÁN) Ante todo, mis mas sinceras gracias a la Familia Hernán, por hacernos este maravilloso regalo.

anabar9 04/09/2007 @ 20:14

 

 

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Ya sé que no puedo decir que no es pasión de padre, porque este precioso cuento lo ha escrito mi hijo y uno de los protagonistas soy yo mismo, pero a pesar de eso creo que merece la pena. Vamos que a mi me encanta y me emociona y espero que a vosotros también. Así que mil veces Gracias "Tete".Érase una vez que se era la historia de una niña, una niña que no estaba sola pero así se sentía, sola. Ying tenía poco más de un año y vivía en un mundo apartado del nuestro, uno de esos mundos de los que solo sabemos de vez en cuando y gracias a esos intrépidos exploradores que viajan en “Tivi” (ese extraño método de transporte que puede llevarnos a diferentes mundos con solo apretar un botón) y que nos traen noticias a menudo desesperadoras de otras civilizaciones. Fue gracias a estos intrépidos exploradores que “los Hernán” (estirpe legendaria de grandes descubridores de nuevos mundos) conocieron la situación de Ying y decidieron ir a rescatarla.Como ya os contaba antes, Ying estaba sola, pero Ying era una niña muy valiente y muy capaz de hacer cualquier cosa y enfrentarse a cualquier situación. Ying irradiaba fuerza en su mirada y fue por todo eso que Ying no se acobardó cuando a los pocos meses de nacer y como es frecuente en su mundo “Maoland” fue abandonada. Ying sabia que aguantaría esa situación hasta que viniesen a rescatarla. “Maoland” era un sitio donde las niñas como Ying tienen un futuro incierto ya que las familias humildes solo pueden permitirse un descendiente y si este es varón, pues mejor que mejor.  Pero creedme, Ying no valía menos que ninguno de los varones que puedan nacer en “Maoland”, simplemente es que “Maoland” es así. Pero sigamos con la historia.    El mismo día en el que se supo en nuestro mundo de la situación de las niñas como Ying en “Maoland” gracias a los exploradores del “Tivi” los dos cabecillas de la familia de “Los  Hernán” el robusto, valiente y sabio Nan, quién también era un osado explorador conocedor experto de todos los entresijos y secretos del “tivi”, y su compañera de aventuras la dulce, intrépida e inteligente Bel, curtida en el campo de las negociaciones entre mundos, ambos denunciantes de las injusticias infantiles, fuesen donde fuesen, tomaron la decisión de ir a rescatar a Ying. A si que tras más de un año recogiendo información sobre “Maoland” y hacer diversos preparativos, Bel y Nan solo debían esperar una señal para lanzarse a la aventura. La señal no tardó mucho en llegar. Tras cerca de un mes de conversaciones con los contactos de “Los Hernán” en “Maoland” la señal llegó, aunque esta solo les indicaba el punto exacto al que debían ir, y lo que de verdad importaba era que Nan y Bel ya sabían que pronto Ying estaría con ellos, lo sabían desde el momento en que tuvieron el primer contacto con los exploradores del “Tivi” descubridor de esta situación. Y fue así como tras muuuuuchas horas de viaje “Los Hernán” llegaron a “Maoland”. Una vez allí y tras haber pasado por las inevitables negociaciones burocráticas solamente tenían que ir a por Ying, y así lo hicieron. Cuando Bel y Nan llegaron al “kidcatcher”, lugar en el que se encontraba Ying, ella les estaba esperando, les estaba esperando desde que fue dejada en la puerta del mismo. Ninguno de los tres evitó las lágrimas, ni siquiera las encargadas del “kidcatcher” pues ellas sabían que Ying sería feliz por fin. Ahora Ying era una Hernán más. Y como una Hernán más comió perdiz y vivió feliz junto a la que siempre fue y será su familia. De Fernando "el Tete" para su hermana Isabel Yinghua.

HISTORIA TRADICIONAL COLOMBIANA

anabar9 31/08/2007 @ 11:51

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EL CERDITO VERDE
“Era un lugar muy agradable. Todo allí era feliz: las plantas crecían, las flores reían. Mirando el cielo azul, llegó a mi memoria una historia que me contó mi abuelo.
Nació un cerdito verde en la finca de Panchito.
¡Que fenómeno es éste! Gritó su mamá, y sus hermanos miraron.
Como compartir con él, si eran tan diferentes, solo quería comer panqué y manjares.
¿Y eso de untarse en el barro?-fuchi-era de cochinos.
Al pasar el tiempo, fue creciendo lentamente y comprendió que no tenía con quien jugar.
Se sintió tan solo y triste, que partió de viaje al bosque.
No lejos de allí, se hallaban un ciervo y una cierva en medio de una gran soledad.
Llevaban viviendo juntos varios años y querían dar su amor.
Pero ¿ a quien? Si ese lugar era tan aburrido y solo….pensaban para sí.
Pero…algo se movió e hizo un ruido entre las malezas.
Curiosos, se acercaron a observar, cuando: ¡Oh, que sorpresa!
¡Que hermoso animal! Pero en su cara se veía tristeza y desolación.
El cerdito abrió sus negros ojos, movió su hocico y trató de huir. Pero uno de los ciervos dijo:-¿Qué haces tan solo en este bosque?-Y el cerdito respondió: -Me encuentro perdido y con hambre. Me fui de casa buscando a alguien para jugar; mis hermanos no querían hacer lo mismo que yo.
Tú no eres igual que nosotros-dijeron los ciervos-,pero aun así te daremos pan y abrigo. Entra, entra amigo cerdito. Juntos compartiremos nuestra humilde mesa y nuestro hogar.
Así, cerdito y ciervos lograron vivir en familia, tuvieron lo que deseaban para su felicidad. Finalmente, me dijo mi abuelo, que alguna vez vieron un par de ciervos jugando en el barro con un cerdito verde”
HISTORIA TRADICIONAL COLOMBIANA