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Categoría: HISTORIAS DE ADOPCI

Parte del diario de Isa y Jose en su viaje hacia Verónica Dan

anabar9 01/04/2008 @ 17:31

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Cuando subimos las niñas de los compañeros que habían tramitado por libre estaban ahí, pero las nuestras que eran 10 del mismo orfanato no habian llegado, nunca una hora se me ha pasado tan larga, no podia parar, andaba, me apoyaba con mi marido, sonreíamos nerviosos, mirbamos por la ventana,  en el aire se cortaba la tensión, se oían las respiraciones, las primeras risas de las recién llegadas, y algún celo también, por fin un timbre.

  Mi marido se arrima a la puerta, a mi me entra un miedo atroz a no reconocer a mi hija, y si depués de tanto tiempo no la reconozco, y si ... oigo a mi marido, la he visto, esta ahi, va de las últimas, es igual que la foto, es igual que en la foto, pero aun no sabiamos si eran las nuestras, justo entonces, yang dice, familia 1 salga al pasillo luego entra y sale la siguiente... eramos la familia 10, cuando nos toca, veo a mi marido que se arrima hacia la puerta, familia 10 dice yang, yo me quedo junto a el, entra la directora con mi hija en brazos, se la va a dar a mi marido pero él dice no a su madre, yo la miro, si es mi niña la reconozco, un paso a tras me llevo mi cuerpo, y de pronto, un paso para delante, siento su peso, la levanto me la pongo junto a mi corazón, siento su calor, tiene las manos en alto como si la fuera atracar, la empiezo a dar besos de los de abuela, la abrazo fuerte, y la digo hija ya estas con nosotros bienvenida, su padre nos permite esos segundos a solas, nos mira y se le caen las lágrimas por las mejillas, le ponemos en la mano, un globo rojo, y un muñeco con sonidos, tambien rojo, por que en el informe nos pone que le encanta ese color.
 
Nos fuimos a un rincón, ninguna niña llora algun puchero pero se soluciona con los globos, oímos las primeras risas, nuestra niña nos mira con cara de no saber, parece que tiene curiosidad pero esta muy acalorada... ahora sabemos que paso por un pequeño sock ... pero nos miraba queria vernos a los dos, miraba a uno a otro ... la cogimos cuando empezó a sentir un poco de calor se durmió con todo el jaleo, creemos que estaba muy cansada, y por eso estubo asi ....
 
Tardamos un rato largo en salir de alli, en el autobus, unas mujeres mayores nos saludaron, nos ponian el dedo en ok y le daban besos a mi niña, ella seguia dormida, no se despertó hasta que llegamos a la habitación del hotel... allí la di un biberón de leche, que se tomo sin rechistar, la puse unos juguetes ( el padre se fue a arreglar mas papeles) pero ella solo me miraba, la hice carantoñas, y al final la bañé, la deje sola un momento en la alfombra para ir a poner el agua, se puso a llorar a lágrima viva, al final la metí en el agua, no se quejo, al contrario jugo me miro y me dedico una de sus medias sonrisas...

Adopción. Buscando orígenes. RELATO DE UNA NIÑA DE 13 AÑOS ADOPTADA QUE HA ENCONTRADO SUS ORÍGENES

anabar9 14/03/2008 @ 20:10

SUE, Trece añosTomado del Libro: Qué se siente ser Adoptado (Traducción: Oly B.)Me dijeron que fui adoptada tan pronto tuve edad para comprender lo que ello significaba. Mi hermana y mis dos hermanos, todos mayores, también son adoptados y todos ellos han buscado y encontrado a sus progenitores.Yo siempre me sentía un poco celosa de ellos y me preguntaba, si algún día tendría la oportunidad de buscarlos también. Mis padres adoptivos me prometieron desde el principio que me ayudarían cuando tuviera suficiente edad, lo cual probablemente sería cuando tuviera 18 años. Cuando tenía 12 años, nos mudamos a Pensylvania a Nueva Jersey y fue la época en la que mi madre escribió a la oficina de estadísticas pidiendo mi partida de nacimiento original.Pensylvania es uno de los pocos estados que muestra sus registros, lo cual significa que los adoptados de 18 años ó más, o sus padres adoptivos, pueden obtener información sobre los progenitores.La mayorías de los padres hoy en día no son lo suficientemente abiertos con sus hijos adoptivos. Como resultado, los adoptados no entienden totalmente lo que es la adopción, y además se confunden acerca si deberían investigar o no. A mí nunca me ocurrió esto, aún cuando yo no era suficientemente madura para buscar a mi madres, y lo quise tan pronto obtuvimos mis papeles.Mi hermana mayor Cindy y su amiga Debbie hicieron el trabajo de detective y localizaron su dirección y número telefónico el 4 de diciembre, dos días antes de mi treceavo cumpleaños. Mi mamá telefoneó a mi progenitora y dijo: "Estoy llamando para un entendimiento amistoso y de amor, por el bien común que compartimos, (nuestra hija nacida el 6 de diciembre de 1968) Ambas lloraron mucho, y cuando regresé a casa de la escuela, esa tarde, mi mamá me abrazó y me contó su conversación.Entonces, en mi treceavo cumpleaños, mi progenitora me llamó y hablamos por quince minutos aproximadamente. Fue duro estar en el teléfono con una persona totalmente extraña y mantener una conversación normal, pero sólo importaba EL HECHO DE QUE ELLA ESTABA AL OTRO LADO DEL TELEFONO; Fue un sentimiento bonito. la única parte fuerte para mí vino después (esperando que me enviara algunas fotos suyas. Me moría por saber cómo era y pienso que se tomó bastante tiempo debido a que estaba preocupada de lucir terrible y de que yo no me sintiera orgurllosa de ella, quería que todo fuera perfecto. El tener que esperar tanto, fue la única cosa que no me gustó después de haberla encontrado, eso realmente me molestó. Cuando escribió, me dijo que había perdido contacto con mi progenitor los últimos dos años, pero que trataría de conseguirlo para mí. Si alguna vez lo contactara, probablemente no sería tan abierto conmigo como lo había sido ella, pues suponía que iba a casarse con ella y no lo hizo, de modo que podría sentirse culpable por ese motivo. Le había dicho a su familia que había entregado una niña en adopción cuando tenía 22 años, así es que cuando la contacté , fue un shock, pero no una complicación, me dijo que se había casado después que yo nací y que ahora estaba divorciada y viviendo con sus otros dos hijos, uno de 14 años y otro de 16. En realidad ella los tuvo cuando se casó por primera vez, a los17 años, antes de que se divorciara y me tuviera a mí. Lo que quiere decir que tengo 4 hermanos. Tengo fotos de mis medio hermanos y todas mis amigas me piden que se los presente. Mi progenitora me llamó de nuevo en navidad y nosotros hemos correspondido dos ó tres veces. Estamos esperando conocerla en Pittsburg este verano.Tengo un vecino que cuando le mostré las fotografías de mi progenitora, me preguntó ¿Te vas a mudar a Florida nuevamente ? Me reí muchísimo y le dije. Esto te viene a demostrar que la gente no entiende : que cuando tu eres adoptado por alguien, esa o esas personas son tus padres. Encontrar a mi progenitora, sólo viene a llenar una laguna que responde a la incógnita de tu origen.El hecho que mis padres me dieran tanto apoyo fue maravilloso para mí. Mi mamá ha estado siempre a favor de que los registros de nacimiento sean abiertos por lo que es natural que yo piense de esta manera. Pero aunque ellos no me hubieran ayudado, estoy segura que yo habría ido en búsqueda de lo mío. No sé cómo lo habría hecho, pero lo habría intentado y buscado otras personas dispuestas a ayudarme. Lo que más me preocupa es que nadie oye a los niños, a sus sentimientos. Son siempre los proegenitore, los padres adoptivos y los adoptados mayores de 18 años los que siempre hablan. La gente piensa que los niños o jóvenes con menos de 18 años no son maduros para entender sus propios sentimientos.Pienso que a los niños adoptados, se les debería permitir investigar, tan pronto estén listos. Ellos necesitan saber de dónde vienen en vez de pensar que vinieron a esta tierra desde el espacio sideral y fueron adoptados por alguien.Necesitan saber su historia médica. Pero la razón principal es porque cada quien atraviesa una crisis de identidad en algún momento, y es necesario saber de dónde proviene uno. Tan pronto como investigué y encontré la información que buscaba, me sentí más importante en el mundo. Antes una parte de mí había estado perdida siempre. Aún si hubiera encontrado alguna cosa desagradable al final de la búsqueda (por ejemplo que su vida fuera un desastre o que estaba muerta) tan sólo sabiendo que había encontrado a la persona que buscaba, era importante para mí. Pero no me malinterpreten, estoy feliz de haberla encontrado y estoy contenta de que esté viva y bien.Pienso que algunas personas están en contra de la búsqueda, porque suponen que las progenitoras no quieren que les recurede que abandonaron a un bebé, pero esta clase de pensamientos, se remonta a viejos día, cuando era considerado un pecado para una jovencita quedar embarazada y por eso todo el mundo guardaba el secreto, ahora ya no es así. Otra razón es que la gente quiere mantener cerrado los libros de registros porque piensan que los padres adoptivos se sentirán amenazados . Ellos piensan que cuando los adoptados encuentren a sus progenitores los dejarán o los amarán menos pero esto simplemente no va a suceder. Para decir la verdad, creo que la relación entre padres adoptivos y adoptados se mejora con registros abiertos, porque el adoptado tendría una mejor actitud, sabiendo que él o ella, realmente pertenecen y que no hay una parte perdida.Ser adoptada ha sido siempre una experiencia muy positiva para mí, desde luego ha habido momentos que no han sido tan buenos, a veces me enojaba mucho con mis padres. Cuando a veces me enojaba con mis padres me provocaba decirles, si ustedes me gritan tanto y si no me quieren entonces porqué me adoptaron, o porqué no me dan en adopción de nuevo? pero esto nunca se lo he dicho, porque sé que los lastimaría; pero si lo he pensado de vez en cuando. Por sobre todas las cosas estoy orgullosa de ser adoptada. Parece extraño decirlo, pero me hace sobresalir del resto de la gente, me hace diferente , no soy común.He incrementado mi relación con mis profesores, ya que me hacen toda clase de preguntas y se han interesado en mi búsqueda y desde que conozco a mi progenitora ¡Todo ha ido mucho mejor! mis notas han subido.

CARTA DE UN HIJO ADOPTIVO

anabar9 12/03/2008 @ 21:46
Esta carta está contextualizada en una adopción nacional de los años 70 :
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Me piden que hable de mi condición de hijo adoptivo. Es la primera vez que escribo sobre ello.

Releo la primera frase y siento que hay algo extraño en esa denominación. Como si la etiqueta de “adoptivo” primara sobre la de hijo y el adjetivo modificara de forma radical la relación padre-hijo. Yo siempre he llamado a mis padres “padres”, no padres adoptivos. Incluso escribirlo me resulta molesto y desagradable. Se me podrá decir que ellos no me han dado la vida pero la gestación es un acontecimiento que dura nueve meses y poco más. Ser padre es mucho más que una función biológica; es permitir que un niño se convierta en un adulto, es humanizar mediante la educación, la comprensión y el cariño. Pienso en mi vida y sólo les veo a ellos. Soy consciente que no cumplieron la etapa biológica inicial pero no tiene la menor importancia puesto que lo más autentico de mí, lo más intrínsecamente humano, se ha formado gracias a las personas que me dieron todo para que eso fuera posible. Hacia mis progenitores, a los que llamarles padres sería un exceso, no siento   ningún rencor ni odio. Sólo un sincero agradecimiento y ternura. No les conozco ni tengo intención de conocerles. No tiene sentido. La “llamada de la sangre” es algo que no me parece razonable. Tengo la impresión que ese sentimiento responde a una busqueda de justificaciones para frustraciones que no se saben resolver. Es posible que cuando se tienen problemas con la familia adoptiva se eche mano de razonamientos del tipo de: “vosotros no sois mis padres”, “si hubiera estado con mis verdaderos padres ahora estaría mejor”. Decir esas cosas es lo más inmediato, lo más sencillo en un momento de enfado. Siempre se tiende a creer que lo ajeno es estupendo y no se piensa, ni por un instante, que hubiera podido ser peor. Sin embargo, intentar averiguar la identidad de un padre biológico es, desde mi punto de vista, no entender lo importante de la relación padre-hijo. Es negar esa relación.   Lo esencial no está en la continuidad genética, sino en el vínculo que se construye entre los padres y el hijo, independientemente de los genes de cada uno. Reducir toda la paternidad a la función procreadora es una pobre simplificación.Mis padres me informaron pronto del hecho. Sin embargo, con ocho años yo no era muy consciente de la situación. Las dudas y las cuestiones que no se pueden responder llegaron más tarde. La pregunta última, en mi caso, ha sido cual fue la razón por la que mis padres biológicos me dieron la vida. ¿Por amor? ¿ Una violación? ¿O un simple descuido en una noche loca?. No hay respuesta. Pero se puede vivir con ello y ser feliz. ¿Acaso no es más importante lo que uno tiene por delante y lo que puede llegar a ser gracias al esfuerzo personal y a la ayuda de quienes me lo han dado y me lo siguen dando todo ? No hay padres adoptivos. Sólo hay padres. De la misma forma que no hay hijos adoptivos sólo hijos. Las etiquetas que se ponen detrás son, como el DNI, un mero trámite administrativo.

CARTA DE UNA MADRE ADOPTIVA

anabar9 07/03/2008 @ 12:55

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Nihao familia!

Yo no voy a entrar a juzgar a nadie por sus opiniones, cada uno puede pensar lo que quiera y tenemos que respetar las opiniones de los demás, pero... Dejadme que os cuente nuestra experiencia.

Cuando abrazamos a Mònica Li por primera vez tenia casi 17 meses, digamos que fue una de las niñas mayores de nuestra tanda de asignación (en nuestro grupo de viaje era la más mayor de todas). La gente nos iba haciendo comentarios del tipo que he leido aqui (que si más pasado, que si más enfermedades, que si...), la verdad es que llegó un momento que nos tenían un poco hartos (porque cuando pares nadie te dice algo asi como: uffff 4 Kg! Que grandote! Mejor que hubiera pesado 3Kg que asi nacía más fácil... O que cabezón! si hubiera tenido menos cabeza hubieras sufrido menos...). Pero al ser una niña adoptada, era como si todo el mundo se sintiera con derecho a opinar si era mejor o peor... Mejor o peor, las dichosas comparaciones de siempre.

Mi hija llegó a mi con casi 17 meses, a los 6 meses (más o menos) de estar en casa mirando una foto que me acababa de llegar en un mail, reconoció esa foto como su habitación del orfanato (quien dijo que los niños no tienen recuerdos de tan pequeños?). Llevaba un año con nosotros, que estaba yo haciendole el álbum de fotos de nuestro primer año juntos, y salió una foto suya en el orfanato, donde está con cara de muy enfadada. Y me dijo: "mamá, esta niña está llorando"; Yo le pregunté qué quien era esa niña, y ella me contestó: "una niña china"; a lo que yo le dije, pero como se llama?; Y ella me contestó: "se llama Monica". Asi que yo con cara de sorpresa le dije, bueno, si es una niña china y se llama Mònica, eres tu, no?; Y ella muy seria, me miró y me dijo: "No, yo no soy, porque esta niña esta llorando porque no tiene mamá y yo si tengo mamá"... Yo cada vez creo más que mi hija llegó con su mochilita a sus espaldas, con una mochila llena de recuerdos o de sensaciones... Pero también os digo que en el momento en que vi su carita, yo supe que esa era mi hija, y que no podía ser otra.

Mi hija al dia, una hora despues de la entrega ya nos deleitaba con sus risas (se rie fuerte, a carcajadas!); al segundo dia ya me llamaba mamá... Hoy, os puedo asegurar que hasta se me olvida que yo no la he parido, porque es igualita a mi (menos en los ojos, que los tiene algo más achinados jejejeje). Ni mi hija mayor (que es bio, como el yogurt) hace las cosas tan parecidas a mi... Eso de los genes volantes os digo yo que es verdad ;-)

Y he visto niñas que llegaron más pequeñas a sus familias con más problemas de adaptación que la mía. Yo creo que la edad no es tan importante. Si viene menos estimulada (la mia venía poco estimulada, y ahora a pesar de ser de las pequeñas de su clase es la más espabilada, y con diferencia, dicho por la misma profe) os aseguro que a nuestro lado lo recuperan rapido... He visto niñas que han llegado a sus familias con casi tres años y no han tenido ningun problema de adaptación, otras que si... Al igual que bebitos de 10 meses que los primeros meses de estar con sus papis se lo han hecho pasar fatal...

Mejor? peor?... Lo que importa es que ese niño/a es tu hijo y, tenga la edad que tenga, ocupa todo tu corazón, que gracias a ese niño volvemos a ser padres.

Ya solo me queda darle las gracias a Monica Li por habernos adoptado como a sus padres, por querernos como nos quiere, por hacernos sentir tan felices, por arrancarnos esas risas con sus payasadas, por esos mimos que nos regaló desde el primer día,... Por tantas y tantas cosas que si las tuviera que nombrar todas os iba a colapsar el correo!! :-)

Un beso a todos,

AMOR MADE IN CHINA.Transcribo aquí este artículo de Laura Campmany aparecido en ABC el sábado 7 de octubre de 2006.

anabar9 16/09/2007 @ 21:42
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Por LAURA CAMPMANY. Gracias.
IMAGÍNENSE ustedes una mujer desesperada. Tan vacía, que ansiara un dolor en su vientre. Una mujer que se hubiera ya puesto en cuatro manos, abierto en seis promesas, pinchado en cien agujas, gastado en un infierno de quincenas, naufragado en mil cólicos de sangre. ¡Desconfíen, amigos, de las ciencias impuras! Y que un buen día, desde esa tierra yerma que habitaba, seca como una huerta sin goteo, vio crecer una flor que era de nadie. Imagínense ustedes a esa flor esperando ser, como Cui-Ping-Sing, todo lo claro, y el cisne, mucho más que la ceniza. Hubo que atravesar frías montañas, pero esa flor ya tiene quien la cuide. Se llama Laura, es mi hija, y acaba de cumplir cuatro años.
Les contaré que nació en China, como las naranjas, y que nos la entregaron en una notaría de Kunming. El Vitorio y yo habíamos salido a fumar al balcón y, de regreso a la oficina, nos la encontramos tendida en el sofá, la última de siete, esperando su turno en el reparto. Tan menuda y plegable, a sus once meses, que cabía holgadamente en la mochila. Por eso, y porque entonces aún atendía por Pei Ling, que según nos explicaron significa algo así como «niña de Jade», empezamos a llamarla Piolín. Tenía el peso de un pájaro. Llevaba puesto un pijama muy viejo, casi rosa, casi azul y casi nada. Y debajo, unos leotardos rotos. Y, a pesar del calor, unos patucos medio deshechos y una gruesa chaqueta. Lo que se dice el fondo de su armario.
Cuando nos la apretamos contra el pecho, aquella niña destinada a ser nuestra, pero todavía muy suya, se limitó a mirarnos fijamente, como esculpiendo en sus pupilas una larga pregunta, y a explorar con sus dedos nuestros trémulos labios. Creo que le atraían nuestros dientes, o quizás nuestras voces -impostadas para darle una aguda, musical bienvenida-, o quizás nuestras derretidas, claudicantes sonrisas. Estaba muy cansada por el viaje, y también -supe luego- por la fiebre, pero ya muy feliz y hasta ofendida. Quizás nos reprochara un año de soledad. Un año vivido peligrosamente. Un año sin un amor que la tapara. Ni el osito, ni el payaso de trapo, ni ninguno de los muchos objetos que le ofrecimos, consiguieron distraerla de su mudo, sereno, lacerante escrutinio.
¡Cómo explicarles cómo nos miraba! O cómo gorjeaba cuando le dimos el primer biberón. Cómo sonreía cuando le cambiamos el pañal y separamos, con un cuidado casi quirúrgico, su piel, tan fresca, de toda aquella ropa moribunda. O cómo disfrutaba cuando la sumergimos en un baño de agua tibia por el que navegaban tres solemnes patitos. No tardamos en descifrar su lenguaje monosilábico: el «ta» de su entusiasmo y el «na» de su disgusto. O cómo se reconcilió con el mundo cuando la acostamos en una cuna irrepetible, única como su valiente latido, indestructible como su fuerza admirable, risueña y celestial como su cara.
Mi hija, allá en su China de origen, dormía como un junco y se despertaba como un tigre, emitiendo un rugido de hambre. El «berrido ultrasónico», lo llamábamos. Después hubo ese vuelo interminable, los purés, los jarabes, los chupetes, análisis, pediatras, vitaminas, visitas, más juguetes, noches blancas, nerviosismos al borde del infarto... Nada que ustedes, claro, desconozcan. Pero a quien piense que adoptar un hijo es un modo distinto de ser padres, no le voy a decir que se equivoca. Es mucho más que todo lo soñado: un parto donde empujas con el alma. Yo, que tanto temí cegar mis genes, o alzar un simulacro de familia, o darme un asidero vulnerable, o robarle una fresa al paraíso, o caerme del nido de las águilas, sólo lamento haber tardado tanto en librarme de miedos y soberbias, y en dejar que la vida me trajese un ángel «made in China» de regalo.