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Categoría: LEYENDAS CHINAS

EL CONEJO DE JADE. Leyenda china

anabar9 22/11/2007 @ 19:57

 El conejo de jade es uno de los habitantes de la luna, según los cuentos tradicionales chinos, pero...¿quereís saber como terminó el conejo paseando por la luna?

Cuenta la leyenda que tres hadas bajaron a la tierra y cambiaron su imagen para parecerse a tres pobres hambrientos. Se sentaron debajo de un árbol, en un cruce de caminos, y se pusieron a pedir algo de comer a cuantos pasaban por allí. Pasó un zorro, un mono y un conejo y a los tres pidieron.

El zorro y el mono al poco tiempo regresaron con alimentos en sus manos, seguramente robados, pues son unos expertos en coger la comida ajena; pero el conejo regresó con las manos vacías y les dijo a las tres hadas disfrazadas de pobres: "No he encontrado nada para comer, así es que si tienen hambre, pueden cocinarme y comerme a mí."

Las hadas admiradas por el gesto tan generoso del conejo le premiaron con poder vivir eternamente en el palacio de la luna y así se convirtió en el CONEJO DE JADE " YÙ TÙ"

EL ESPEJO PARTIDO EN DOS. Leyenda China

anabar9 17/11/2007 @ 09:58

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En el reino de Chen, durante la dinastía del Sur (del año 420 al 589), un joven caballero llamado Xu Yande se casó con la princesa Lechang, hermana del rey Chen Shubao. Los dos vivían felices, hasta que, poco después, el ejército de la dinastía Sui invadió su reino y el joven, presintiendo que la guerra podría separarlos, dividió un espejo redondo en dos partes y le entregó la mitad a su esposa. Convinieron en lo siguiente: Si se separaban algún día, saldrían, el día 15 del primer mes lunar, fiesta de los faroles, a las calles a vender sus respectivas mitades del espejo. Si sobrevivían sus sentimientos de amor, se reunirán tarde o temprano. La mitad del espejo que tenía cada cual era una prueba de amor.

Posteriormente,el emperador de la dinastía Sui, Yang Jian desencadenó, una guerra contra el reino de Chen y lo derrotó. El joven Xu Yande se vio obligado a escapar a otro lugar y se separó de su esposa.


En el reino de Chen, durante la dinastía del Sur (del año 420 al 589), un joven caballero llamado Xu Yande se casó con la princesa Lechang, hermana del rey Chen Shubao. Los dos vivían felices, hasta que, poco después, el ejército de la dinastía Sui invadió su reino y el joven, presintiendo que la guerra podría separarlos, dividió un espejo redondo en dos partes y le entregó la mitad a su esposa. Convinieron en lo siguiente: Si se separaban algún día, saldrían, el día 15 del primer mes lunar, fiesta de los faroles, a las calles a vender sus respectivas mitades del espejo. Si sobrevivían sus sentimientos de amor, se reunirán tarde o temprano. La mitad del espejo que tenía cada cual era una prueba de amor.

Posteriormente,el emperador de la dinastía Sui, Yang Jian desencadenó, una guerra contra el reino de Chen y lo derrotó. El joven Xu Yande se vio obligado a escapar a otro lugar y se separó de su esposa.

   Apresada por un cortesano de la dinastía Sui, la joven fascinó al emperador con su belleza y éste la tomo como su concubina favorita.Luego de unos meses, al oír que su esposa estaba en la capital de la dinastía Sui, el joven Xu Yande se apresuró a ir hasta allá, a donde llegó después de un largo y fatigante viaje. En la plena noche, él sacaba la mitad del espejo y recordaba a su querida esposa; ella, mientras tanto, llevaba una vida lujosa, pero en lo profundo de su corazón recordaba siempre a su marido.Un año después, llegó por fin el día 15 del primer mes. El joven Xu Yande salió a la calle, según lo convenido, y se encontró con un anciano que vendía un espejo roto igual al suyo. Le preguntó y el anciano le dijo que era el sirviente de su esposa, quien le había encargado buscar a su marido. Así se enteró de la situación de su esposa.Con lágrimas en los ojos, el joven Xu Yande escribió un poema en el reverso del espejo:

Se fue con el espejo,
y sólo el espejo volvió; ella se quedó.
Desaparecida la sombra de la diosa de la luna
sólo queda la luz.

El anciano regresó con el espejo completo y se lo entregó a la princesa Lichang. Al ver el poema y la otra mitad del espejo de su marido, ella se puso a llorar en forma desconsolada al punto que perdió las ganas de comer. Al enterarse de la situación, el emperador se conmovió y permitió a la princesa reunirse otra vez con su marido. Así, el espejo roto volvió a ser redondo.En la actualidad, la gente usa este proverbio para referirse a los que se divorcian o separan y luego vuelven a unirse.

 

LEYENDA CHINA

anabar9 07/11/2007 @ 13:23
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Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino poniendo un plato de arroz en la tumba vecina.
El hombre se dirigió al chino y le pregunto, levemente burlón:
- " Disculpe señor ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer el arroz?
- " Si ", respondió el chino, "cuando el suyo venga a oler sus flores .. "
MORALEJA:
Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener.Las personas son diferentes, por lo tanto actúan diferente y piensan diferente.No juzgues.... solamente comprende....

HORÓSCOPO CHINO. La leyenda

anabar9 23/10/2007 @ 19:52

  

Una leyenda china dice que el Emperador de Jade, que habitaba el Cielo, un día invitó a todos los animales de la Tierra a una carrera. Les prometió que a los primeros doce que llegaran tendrían un año con su nombre. Al final de la carrera, la ganadora fue la Rata, después llegó el buey, más tarde el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, el carnero, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. Así que ese fue el orden que les dió, el ciclo comienza con la rata.

LEYENDA CHINA DE LA FUENTE

anabar9 22/09/2007 @ 01:20

          
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 Dice la leyenda que en una aldea vivía un sabio ermitaño, que solía sentarse junto a una fuente y atendía las consultas de la gente. Se decía de él que conocía el futuro, y su fama se extendió por todo el Imperio.
Un día llegó a su lado un soldado, muy joven, muy aristócrata, muy orgulloso y muy borracho, y le exigió que le revelara la identidad de su futura esposa. El ermitaño se resistió a hacerlo, pero ante las amenazas del joven borracho no le quedó más remedio que obedecer. Tras meditar largo rato, le dijo:
-La que será tu esposa vive aquí mismo.
-¿Aquí? ¿Quién es? ¡Quiero verla! ¡Quiero verla ahora mismo!
El ermitaño volvió a resistirse, pero al final no tuvo otro remedio que acompañar al soldado hasta la plaza de la aldea, donde aquel día había mercado. Esperaron juntos un tiempo, hasta que el sabio anciano señaló:
-Mira, ahí está.
El joven observó atentamente, pero sólo vio a una chica vestida de campesina que llevaba un bebé en brazos. Por mucho que miró, era la única mujer que había por allí. Entonces, el orgullo y el alcohol se combinaron en él, y gritó:
-¡¿Qué?! ¿Esa va a ser mi esposa? ¿Una miserable campesina que encima ni siquiera es ya virgen? ¡Ni pensarlo, no lo consentiré!
Y, dicho eso, desenvainó su espada y se lanzó entre el gentío. Hubo gritos de horror, y, poco después, el soldado había desaparecido dejando tras de sí a la chica y al bebé bañados en sangre.
A pesar de lo ocurrido, el joven soldado no tenía mal fondo. Cuando se le pasó la mona, se sintió tan horrorizado por lo que había hecho (sobre todo por el bebé que no volvió a beber jamás, y desde entonces intentó siempre ayudar a los demás, en vez de aplastarlos en nombre de una pretendida superioridad. También se fue de la aldea, y recorrió todo el Imperio buscando redimirse.

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Quince años después había logrado hacer las paces con su conciencia hasta el punto de que regresó a la aldea donde había cometido su crimen. El viejo y sabio ermitaño había muerto, y nadie parecía recordar el hecho.
Se estableció allí, y pronto hizo amistad con uno de los terratenientes. Éste tenía una hija de diecisiete años de la que nuestro soldado se enamoró. Pidió a la joven en matrimonio y su padre se la concedió muy gustoso.
La muchacha era una auténtica belleza, que tenía la costumbre de llevar alrededor de la frente una cinta de seda. Él nunca la había visto sin ella, y le gustaban, pero cuando, en su noche de bodas, vio que la seguía llevando, quiso quitársela. Ella se resistió todo lo que una educada esposa china podía, pero acabó perdiendo. Sólo entonces vio el soldado que su preciosa mujer tenía una horrible cicatriz en la frente.
-¿Quién te hizo eso? ¡Dime quién ha sido, y le mataré!
La pobre chica se echó a llorar desconsoladamente.
-Perdóname, esposo. Debí decírtelo antes, pero me dijeron que no lo hiciera, que te perdería. Cuando yo tenía dos años, mi nodriza me llevó al mercado. Un loco nos atacó, la mató a ella, y a mí me dejó desfigurada de por vida. ¡Por favor, esposo, no me rechaces!
Entonces el soldado supo que el sabio ermitaño no se había equivocado en su predicción, sino que él la había entendido mal. Y fue muy feliz con su esposa.
La fuente continúa allí, y las parejas de enamorados van a consultar al espíritu del ermitaño sobre su futuro juntos

LEYENDA BAI JIA BEI

anabar9 19/09/2007 @ 12:28

La última emperatriz de la dinastía Quing fue una simple concubina hasta el día que tuvo la suerte de dar a luz al único hijo varón del emperador.
Durante un tiempo se vio forzada a dejar sólo a su hijo y concibió un plan para protegerle de las viejas esposas del emperador y obligar a las poderosas familias Manchúes a cesar en su empeño de reclamar el trono.
A cada uno de los jefes de los cien clanes más poderosos del Imperio le pidió una bobina de la mejor seda. Encargó a los costureros del palacio que cortaran estas piezas en pedacitos más pequeños y con estos trozos hacer un traje para su hijo. Así, simbólicamente, pertenecería a cada una de estas cien nobles y poderosas familias. Y bajo su protección los dioses no osarían hacerle daño".

En el Norte de China esta leyenda se ha convertido en una tradición: Hacer un Bai Jia Bei; invitando a 100 amigos y familiares a contribuir con un retal cuadrado de tela y acompañado por un deseo. Los cien trozos, cosidos juntos, se convierten en un edredón que contiene la Suerte, Energía y los Buenos deseos de todas las personas que han contribuido a su confección.
Según la tradición la manta pasará de generación en generación.

Así es que como tú ya sabes cariño mio, yo estoy haciendo la colcha para que cuando te arropes en los días de frío sientas el amor que te dan tantas personas....personas que te conocerán y muchas otras que al igual no te verán nunca, pero que ya sin conocerte te han envíado buenos deseos.

Gracias mi cielo, por permitirme vivir estas sensaciones, si no tuviera el pensamiento puesto en tí, no las disfrutaría como lo hago. Sabes que todo lo que haga, lo haré bien o mal, pero nunca dudes que lo hago con toda la ilusión y el amor del mundo. Sabes que deseo tenerte entre mis brazos.

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LEYENDA DE LA ROSA AZUL

anabar9 08/09/2007 @ 14:13

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                 Leyenda de la rosa azul 

Un poderoso emperador de la China, sabio y bondadoso, se sentía muy feliz en su palacio: su pueblo era dichoso bajo su gobierno y su hogar, un paraíso de amor y paz. Pero algo había que le preocupaba en grado sumo. Su única hija, tan bella, como inteligente, permanecía soltera, y no demostraba mayor interés en casarse.  El emperador quiso encontrar un pretendiente digno de ella, para lo cual hizo proclamar su deseo de casar a la princesa. Los aspirantes a la mano de la joven fueron muchos; por lo menos, ciento cincuenta. Pero la inteligente muchacha, encontró un modo de burlar la disposición que había tomado su padre. Dijo que estaba dispuesta a casarse para obedecer al emperador, pero muy sutilmente, pidió una sola condición para aceptar marido: quien hubiera de casarse con ella, debería traerle una rosa azul. Los pretendientes se desalentaron ante ese pedido. Nadie había visto nunca una rosa azul. ¿En qué jardín del mundo florecería esa maravilla? Y con la seguridad de que hallar la rosa azul era una empresa imposible, la mayoría de ellos renunció a casarse con la bella princesa. Solamente tres persistieron: un rico mercader, un valiente guerrero y un alto jefe de justicia. El mercader no era un soñador, sino un hombre muy sensato.  De modo que, muy sensatamente, se dirigió a la mejor florería de la ciudad, donde, con toda seguridad, debía hallar lo que buscaba. Se equivocó. El florista no había visto jamás una rosa azul en todos sus años de comerciante. Pero el rico mercader ofrecía una fortuna a cambio de esa extraña flor, y el florista prometió ocuparse de buscarla. Por su parte, el pretendiente guerrero, que había conocido tierras maravillosas en sus campañas, optó por dirigirse hacia el país del rey de los Cinco Ríos. Sabía que era un soberano riquísimo, en cuyo reino desbordaban los tesoros. El guerrero partió acompañado de cien soldados, y aquella comitiva armada y deslumbrante, causó una profunda impresión en el rey de los Cinco Ríos, que temiendo un ataque, ordenó a sus servidores que corriera a traer la rosa azul para ofrecerla al caballero que la pedía. Volvió el criado trayendo en sus manos un estuche afelpado. Cuando lo abrió, el guerrero quedó deslumbrado. Dentro del estuche había un hermoso zafiro tallado en forma de rosa.Sin duda era un presente real, y el guerrero, seguro de su triunfo, regresó con la joya a su país. Pero la princesa movió la cabeza al contemplar la joya. El presente del guerrero no era más que eso, una piedra preciosa, no una flor verdadera. Aquel regalo no correspondía a la condición exigida. Poco tardó el mercader en saber que su rival había fracasado, y volvió a urgir a su florista para que le consiguiera la rosa azul. El comerciante se desesperaba sin resultado alguno, hasta que un día, su esposa, mujer llena de astucia, creyó encontrar la solución. Nada más fácil que teñir de azul una rosa blanca, y con ello, el mercader lograría la mano de la princesa y ellos una cuantiosa fortuna. Imposible describir la alegría del rico mercader cuando el comerciante de flores le hizo saber que ya había encontrado lo que necesitaba. Corrió a la florería, tomó la flor de pétalos azules y no demoró un segundo en llegar al palacio.  Y cuando todos creían que el mercader había alcanzado su premio, la inteligente princesa movió su bella cabeza y dijo: -Eso no es lo que yo quiero. Esta rosa ha sido teñida con un líquido venenoso que causaría la muerte a la primera mariposa que sobre ella se posara. No acepté la joya del guerrero ni acepto la rosa falsa del mercader.Yo quiero una rosa azul. A su vez, el alto jefe de Justicia, que había asistido al fracaso de sus dos rivales, vió que el campo quedaba libre para él. Pensó mucho tiempo en la forma de hallar la rosa azul que la princesa quería, y por fin, una idea feliz surgió en su mente. Visitó en su taller a un exquisito artista, y le pidió que hiciera un vaso de porcelana fina, donde debía pintar una rosa azul. El artista se esmeró en su obra, y cuando se la presentó al alto jefe de justicia, no dudó éste ni un momento que el triunfo era ya suyo. Con esta seguridad se presentó ante la princesa. La joven quedó realmente admirada ante aquel trabajo. Nadie había visto nunca un vaso de porcelana tan bello y transparente, y la rosa azul en él pintada, lo convertía en una verdadera obra de arte. Pero aunque admitió el regalo y lo agradeció con gentil gesto, tuvo que confesar que no era una rosa pintada lo que ella quería. Mucho lo lamentaba, pero tampoco el alto jefe de justicia había encontrado lo que ella pedía para conceder su mano. La ingeniosa princesa se había salido con la suya, sin que su padre pudiera hacerle el menor reproche. Y desde entonces ya nadie volvió a hablar del casamiento de la princesa, ni se presentó ningún otro pretendiente a aspirar su mano, con gran regocijo de la joven. Pero poco después, ocurrió algo que debía hacerle lamentar su ingeniosa treta. Comenzó a hablarse en el palacio de un joven trovador que recorría el país entonando dulces canciones. Y una noche la bella princesa se paseaba con una de las doncellas por el jardín del palacio, llegó a sus oídos una dulce melodía.  No dudó que se trataba del trovador de que tanto le habían hablado, y rogó a su doncella que los llamara. El trovador saltó el muro, y aquella noche cantó para ella sus mas hermosas canciones. La princesa y el trovador se enamoraron, y el joven volvió otras noches a cantar bajo sus ventanas. Cada vez mas grande fue su amor, y el trovador quiso presentarse ante el soberano para pedir la mano de la princesa. Entonces fue cuando la hermosa joven advirtió que la astucia que había empleado para alejar a sus pretendientes, impedirían que pudiera casarse con el trovador. Su padre le exigiría también a él que trajera la rosa azul. Y ella sabía que eso era imposible. Pero su enamorado la tranquilizó. Su amor todo lo podría.Gran revuelo se produjo en la corte cuando se supo que un nuevo pretendiente se sometía a la prueba de hallar la rosa azul y que se presentaría con ella. El trovador atravesó por entre la fila de cortesanos y damas, y llegó hasta la princesa. Tendió la mano, y le ofreció una hermosa rosa blanca que momentos antes arrancara de su jardín. La princesa sonrió feliz, y con el consiguiente asombro de todos, manifestó que esa era exactamente la roza azul que ella quería. Un murmullo de sorpresa y de indignación corrió por el salón, y hasta el mismo emperador miró a su hija, como si creyera que se había vuelto loca. Pero la vio tan dichosa, que comprendió todo, cortó de inmediato las hablillas diciendo que la princesa era quien había exigido tal condición, y que si ella, tan inteligente como todos los sabios de la corte, admitía que la rosa que le presentaban era azul, nadie podía dudarlo. Así triunfó el amor de la princesa china.

LEYENDA CHINA

anabar9 02/09/2007 @ 20:34

EL ENCANTO
Ch´ienniang era la hija del señor Chang Yi, funcionario de Hunan. Tenía un primo llamado Wang Chu, que era un joven inteligente y apuesto. Habían crecido juntos y, como el señor Chang Yi quería mucho al muchacho, dijo que lo aceptaría de yerno. Ambos escucharon la promesa, y como estaban siempre juntos, el amor aumentó día a día. Ya no eran niños y llegaron a tener relaciones íntimas. Desgraciadamente, el padre no lo advirtió. Un día un joven funcionario le pidió la mano de su hija y el señor Chang Yi , olvidando su antigua promesa, consintió.
Ch´ienniang, debiendo elegir entre el amor y el respeto que le debía a su padre, estuvo a punto de morir de pena, y el joven estaba tan despechado que decidió abandonar el país para no ver a su novia casada con otro. Inventó un pretexto y le comunicó a su tío que debía marchar a la capital. Como el tío no logró disuadirlo, le dio dinero, regalos, y le ofreció una fiesta de despedida. Wang Chu, desesperado, pasó cavilando todo el tiempo de la fiesta, diciéndose que era mejor partir y no empeñarse en un amor imposible.
Wang Chu se embarcó una tarde y había navegado unas millas cuando cayó la noche. Le dijo al marinero que amarrara la embarcación y que descansaran, pero por más que se esforzó no pudo conciliar el sueño. Hacia la medianoche, oyó pasos que se acercaban. Se incorporó y preguntó:
-¿Quién anda ahí, a estas horas de la noche?
-Soy yo, soy Ch´ienniang.
Sorprendido y feliz, Wang Chu la hizo entrar a la embarcación. Ella le dijo que el padre había sido injusto con él y que no podía resignarse a la separación. También ella había temido que Wang Chu, en su desesperación, se viera arrastrado al suicidio. Por eso había desafiado la cólera de los padres y la reprobación de la gente y había venido para seguirlo a donde fuera. Ambos, muy dichosos, prosiguieron el viaje a Szechuen.
Pasaron cinco años de felicidad y ella le dio dos hijos. Pero no llegaban noticias de la familia y Ch´ienniang pensaba cada vez más en su padre. Ésta era la única nube en su felicidad. Ignoraba si sus padres vivían o no, y una noche le confió a Wang Chu su pena.
-Eres una buena hija -dijo él- ya han pasado cinco años y se les debe de haber pasado el enojo. Volvamos a casa.
Ch´ienniang se regocijó y se aprestaron a regresar con los niños.
Cuando la embarcación llegó a la ciudad natal, Wang Chu le dijo a Ch´ienniang.
-No sabemos cómo encontraremos a tus padres. Déjame ir antes a averiguarlo.
Al divisar la casa, sintió que el corazón le latía. Wang Chu vio a su suegro, se arrodilló, hizo una reverencia y pidió perdón. Chang Yi lo miró asombrado y le dijo:
-¿De qué hablas? Hace cinco años Ch´ienniang está en cama y sin conciencia. No se ha levantado una sola vez.
-No comprendo -dijo Wang Chu- ella está perfectamente sana y nos espera a bordo.
Chang Yi no sabía qué pensar y mandó dos doncellas a ver a Ch´ienniang.
La encontraron sentada en la embarcación bien ataviada y contenta. Maravillada, las doncellas volvieron y aumentó el asombro de Chang Yi.
Entretanto, la enferma había oído las noticias y parecía haberse curado: sus ojos brillaban con una nueva luz. Abandonó el lecho y se vistió ante el espejo. Sonriendo y sin decir una palabra, se dirigió a la embarcación.
La que estaba a bordo iba hacia la casa: se encontraron en la orilla. Se abrazaron y los dos cuerpos se confundieron y sólo quedó una Ch´ienniang, joven y bella como siempre. Sus padres se regocijaron, pero ordenaron a los sirvientes que guardaran silencio, para evitar comentarios.
Por más de cuarenta años, Wang Chu y Ch´ienniang vivieron juntos y fueron felices.

LA FLOR DE LA HONESTIDAD. (Leyenda popular China)

anabar9 31/08/2007 @ 16:03

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Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país iba a ser coronado emperador y de acuerdo con la ley, debía casarse.

Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.

 

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración.

Sin poder creerlo le preguntó: "¿Hija mía, que vas a hacer allí? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte acudirán. Quítate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura"

Y la hija respondió: "No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz".

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, las más bellas joyas y las más determinadas intenciones.

Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: "Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China". 

 La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc.

El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado.

 Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo.

Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores.

 Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó: Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles".  

LA LEYENDA DEL HILO ROJO

anabar9 27/08/2007 @ 12:48

      

La leyenda del hilo rojo
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La leyenda más antigua dice que el abuelito que vive en la luna sale por la noche buscando personas destinadas para ser parejas, cuando las encuentra, las ata con hilo rojo, así nunca se separan.Ahora la leyenda se aplica también a personas que desean unirse. Quedan atadas con hilo rojo y ya no habrá manera de separarlas.Un hilo rojo, invisible, conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse. Este "hilo rojo", es el que te une a ti con tu hija.Hilo de iris: Con siete colores se hace una cuerda finita, atar en la muñeca de vuestras pequeñas la noche anterior de la fiesta de "Qing Ming", que es el día 5 de abril. No se quita antes de la primera lluvia de la primavera en curso. Se corta y se tira al agua de lluvia. Dicen que  se convierte en dragoncito que aparta todas las enfermedades de vuestras pequeñas.

yì tiáo kàn bú jiàn de hóng xiàn xì zhù zhù dìng yào xiang yu de rén, ér wú lùn ta mén xiang ju de shí jian?dì dian huò zhe huán jìng.